Desde la crisis que sufrieron las tres grandes automotrices norteamericanas, sólo Ford pudo salir adelante, ya que GM y Chrysler presentaron la quiebra y actualmente se van recuperando con planes de ajuste. La marca del ovalo se anticipó, vendió varias de sus marcas y se ajustó a un plan estricto. El resultado es que se desarrollaron plataformas globales de autos que son menos contaminantes, más accesibles y que se pueden vender en cualquier país del mundo adaptado a la necesidad de los diferentes mercados.
Uno de ellos es el Fiesta Kinetic que se produce en México para abastecer mercados de Europa y América. Este modelo llegó a nuestro país, primero en la variante de cinco puertas y ahora se suma el sedán con baúl. El gran diferencial de este modelo tiene que ver con la seguridad ya que entre otras cosas ofrece de serie el control electrónico de estabilidad y siete airbags, algo que generalmente es posible en autos de segmentos superiores.

Con estilo propio. Respecto de su hermano con cola trunca, con quien comparte plataforma y la fábrica de Cuautitlán, este sedán mantiene el ancho, el alto y la distancia entre ejes, modificando solamente el largo total. Por supuesto se acrecienta la capacidad del baúl que ahora llega a los 362 litros.
Además de la silueta, el exterior del cuatro puertas se diferencia por contar con una parrilla cromada con la que adquiere un aire más señorial que lo destaca sin perder la esencia del Kinetic Design. El hatchback luce más deportivo, atrayendo, incluso, a otro tipo de público. En este sentido, el sedán también busca atraer a los más jóvenes incluyendo en el catálogo colores muy llamativos como el que probamos en esta ocasión.
La adición del tercer volumen, la parte estéticamente más comprometida de todo auto nacido como hatchback, en este caso está bien lograda, con moderada caída del techo que continúa con la luneta y se interrumpe con el alto portón del baúl que sobresale casi horizontalmente apenas unos centímetros y que finaliza en una estrecha moldura con un ligera forma de alerón. Las alargadas ópticas traseras se asemejan a las del Mondeo.
Adentro, salvo por pequeñas cuestiones de equipamiento, la similitud con el de cinco puertas es casi absoluta. Por su parte, el interior es muy agradable, aunque la corta distancia vertical entre piso y techo obliga a encorvarse a los más altos. Una vez adentro la posición de manejo es correcta gracias a la regulación en altura del asiento y a la de altura y profundidad de la dirección. Las butacas están revestidas en una tela gruesa que parece ser muy resistente a los malos tratos; sin llegar a ser deportivas, las delanteras ofrecen una sujeción adecuada. Este modelo gana espacio de carga, que  también se puede ampliar abatiendo los asientos, aunque el aumento del volumen no es tan considerable como en el caso del de cinco puertas.

Motor naftero. El propulsor que equipa el Fiesta Kinetc es el mismo que adopta el Focus de fabricación nacional con algo más de potencia: 120 caballos. Se trata de una cuatro cilindros de 1.6 litros de 16 válvulas que le imprime un comportamiento ágil, pero nada deslumbrante. La velocidad máxima supera levemente los 185 km/h.
En cuanto a las supensiones están bien adaptadas para la ciudad y la absorción de las imperfecciones es buena, por lo que resulta un andar confortable. En tramos veloces se mantiene firme a velocidades legales, aunque ya un poco más arriba comienza a mostrarse algo sensible a los vientos laterales o a desniveles en el asfalto aunque estos no sean de demasiada intensidad. Con la asistencia electrónica de la dirección, la maniobrabilidad es buena para espacios reducidos y apropiada para la ruta.
El precio del modelo de entrada de gama, es de $ 82.800, mientras que la siguiente versión alcanza los $ 85.900.
El  principal adversario del Fiesta sedán es el Honda, el City que se fabrica en la Argentina, que ofrece la misma potencia, aunque el precio de este último se eleva a los u$s 24.400 (unos $ 100.000) en el caso de la versión más equipada EXL y baja a los u$s 20.900 (unos $ 86.000) en la variante LX que dispone de un equipamiento notablemente inferior.