Esta captura, como todas las esquilas comunitarias de vicuñas, se desarrolló con el apoyo y seguimiento de la secretaría de Estado del Ambiente y Desarrollo Sustentable, a través del trabajo mancomunado de las direcciones de Bosques Nativos, Biodiversidad y Fiscalización, quienes constantemente en sus labores diarias preparan esta tarea en conjunto con las comunidades indígenas que realizan la captura y esquila en silvestría.

En esta oportunidad se capturaron noventa y cinco vicuñas, de las cuales se esquilaron setenta y nueve y se liberaron dieciséis, obteniéndose de la esquila 31,545 kilos de fibra de vellón de primera calidad, la cual es utilizada en la confección de prendas artesanales de alto valor.

Armando Zavaleta, titular del organismo, respecto a la práctica sostuvo que “al igual que el resto del las esquilas de vicuñas que realiza esta comunidad, como así también las que desarrollan las comunidades antofagasteñas de El Peñón, Los Nacimientos y Antofalla, son el mejor ejemplo de manejo sustentable de una especie de nuestra fauna nativa desarrollándose en silvestría, es decir, sin alterar sus hábitats naturales, con metodologías que en el lapso de dos días logran obtener el recurso buscado, que es su pelo o fibra, con el mínimo estrés de los animales, para luego volverlos a su vida silvestre durante el resto del año, generando así un beneficio económico importante a las comunidades sin deteriorar al animal proveedor del recurso”.

La esquila de la vicuña es una antigua antigua costumbre de los pueblos precolombinos. Una práctica respetuosa para obtener y proteger un recurso muy preciado y necesario para las culturas andinas. 

Laguna Blanca se halla a 460 km de San Fernando del Valle de Catamarca se trata de una Reserva de la Biósfera que tiene por objetivo proteger a la vicuña, un camélido silvestre en peligro de extinción, de cuya preciada lana las artesanas catamarqueñas elaboran delicadísimos tejidos (ponchos, chales, corbatines, bufandas, guantes y mantas).

Desde el año 2003 la vicuña se esquila aquí de manera sustentable: utilizando las técnicas ancestrales de los pueblos originarios; también desde entonces se invita a los viajeros a presenciar la práctica del Chaku, una costumbre precolombina que consiste en el encierro, esquila y posterior liberación de vicuñas silvestres. En Laguna Blanca, las vicuñas descienden desde los cerros a beber agua y a pastar.

Los pobladores aguardan entonces el momento justo –en el que la concentración de animales sea lo más numerosa posible- para formar un cordón humano y comenzar el arreo. Antes del Chaku se realiza un ritual llamado “Corpachada”, a través del cual se pide por un numeroso encierro, una exitosa esquila y un tranquilo regreso a casa. Luego, será el momento del arreo, el que se realiza sosteniendo una soga “chimpeada” (soga con cintas atadas cada un metro) y formando un cordón humano hasta lograr encerrar a las vicuñas en una zona con redes y postes. Al día siguiente, experimentados lugareños tienen la gran tarea de esquilar a los animales con métodos tradicionales para luego liberarlos. Una manera sustentable de obtener -y proteger- un recurso muy preciado para los pueblos andinos.

“La secretaría de Estado del Ambiente y Desarrollo Sustentable continuará con este apoyo al desarrollo sustentable de las comunidades puneñas, que garantizan la conservación en el tiempo de las poblaciones silvestres de vicuñas y la valorización del trabajo artesanal de los pobladores en sus lugares de residencia”, finalizó el funcionario que promueve esta acción que permite que las viejas tradiciones aún perduren en tiempos en donde todo importa tan poco.