Las semillas transgénicas y los agrotóxicos terminaron por hacer desaparecer las especies nativas de algodón que eran usadas por la comunidad Qom de Campo Medina y Pampa Chica, de esta manera el estilo de vida de este pueblo originario fue modificado. Con el espíritu de devolverles esa forma de producción el referente de la agricultura biodinámica Antonio Heinze logró recuperar la fertilidad del suelo y de esta forma la comunidad pudo volver a cultivar algodón.

El interior del Chaco es asediado por el desmonte y el avance de la frontera sojera. La tierra donde se asienta la comunidad Qom fue una de las más afectadas por las fumigaciones de agrotóxicos, tanto que los aviones pulverizadores lograron la muerte de un niño. La zona sufrió como ninguna la presencia del glifosato. En el año 2016, la comunidad qom conoció a Antonio Heinze y el horizonte les comenzó a cambiar.

Antonio Heinze es veterinario, pero es por sobre todas las cosas, un defensor y referente de la agricultura biodinámica. “Las plagas y la sequía siempre terminaban perjudicando sus plantas, y en el caso de poder cosechar, la ganancia posible era tan baja que no valía la pena el enorme sacrificio que les representa a causa de las condiciones de la tierra”, explicó al diario Izquierda este defensor de la soberanía rural. A la comunidad llegó con la idea de presentarles a los Qom la agricultura biodinámica, tres de las familias comunitarias aceptaron.

La agricultura biodinámica considera a un campo o finca como un organismo complejo, relaciona el suelo, las plantas y los animales, considerando el ecosistema como un todo en equilibrio. Trata de que el hombre tenga la menor participación posible y como en toda agricultura ecológica, no usa fertilizantes ni pesticidas. La agricultura biodinámica trabaja en el uso de preparados vegetales y minerales y sigue un calendario de siembra basado en el movimiento de los astros.

Heinze los capacitó a los Qom en esta en esta técnica, dejándole dos preparados biodinámicos para recuperar la fertilidad de la tierra. La próxima tarea fue hallar semillas de algodón nativo, y se encontró con el Banco de Semillas de INTA Chaco. regresó a la comunidad y les dejó las semillas. Las familias qom trabajaron la tierra con los preparados y luego cultivaron. Con la llegada de las primeras lluvias los resultados sorprendieron: los brotes de algodón nacían por primera vez en 15 años.

Técnicos del INTA se acercaron al campo y certificaron que se trataba de una de las cosechas más importantes de por lo menos dos décadas. Las familias que al principio no estaban decididas en incorporarse a este proyecto, viendo los campos blancos de algodón, decidieron sumarse a la aventura de hacer agricultura biodinámica.

Para optimizar el suelo recuperado, Heinze les propuso a los Qom hacer un sistema de huertas biodinámicas para poder tener vegetales para alimentarse. De esta forma, el cultivo de algodón les dio trabajo y las huertas, alimento natural. La recuperación del suelo les devolvió su forma de vida y sustento ancestrales.