Las iniciativas surgieron a partir de una serie de proyectos financiados en esa provincia del noreste por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) de las Naciones Unidas, con la implementación del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) y el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“En nuestro caso el problema más grave que tenía la zona era la falta de agua por la sequía, por lo que teníamos que ir a buscar a un pozo que quedaba a unos 15 kilómetros y la traíamos en bidones”, cuenta Selva Villarreal, vecina del paraje rural Pampa Iporá Guazú, del departamento chaqueño de 9 de Julio, ubicado a unos 300 kilómetros de Resistencia.

Selva contó que se enteraron de la financiación de Naciones Unidas gracias al INTA local, y que si bien primero debieron recurrir a la Asociación Civil de Bomberos Voluntarios de la zona para poder presentarse –dado que se requiere personería jurídica para aplicar-, desde hace un tiempo están organizados ellos mismos como asociación, por lo que ya no necesitan intermediarios para recibir el dinero de las donaciones.

A partir del proyecto nos cambió la vida a mí y a las 35 familias que vivimos acá, porque ahora algunas casas tienen aljibes, otras sacan de pozos comunitarios cercanos que abastecen a cuatro o cinco familias con bombas eléctricas y en otros casos se cosecha el agua de lluvia en cisternas”, detalló la mujer.

Otro de los proyectos financia la producción de tuna, una planta autóctona de la familia de los cactus que se utiliza para consumo humano y animal. “La tuna es la planta que más abunda acá, y lo bueno es que no necesita riego justo en esta zona donde el cambio climático trajo sequía”, dijo Marta Maldonado, secretaria de la Asociación civil “Siempre Unidos Minifundios de Corzuela”, un pueblo ubicado en el centro oeste de la provincia de Chaco, a unos 230 kilómetros de Resistencia.

Marta relató que la tuna da sus frutos en enero y febrero, por lo que el resto del año se producen -además de las mermeladas que hacen con el excedente de tuna- conservas y dulces de mamón y zapallo, que también se cultivan y venden en la zona, beneficiando a unas 60 familias.

Vendemos nuestros productos en la localidad y también en otras provincias, y además de darnos un ingreso esto nos ayuda a organizarnos, porque la mayoría de las personas asociadas somos mujeres que antes nos quedábamos en nuestras casas y ahora generamos ingresos y tenemos poder de decisión”, afirmó.

Esa misma Asociación corzuelense es beneficiaria de otro proyecto del PPD que tiene que ver con el aprovechamiento sustentable de la leña de los montes nativos, que se usa en cocinas y hornos que construyen los propios pobladores.

Antes hacíamos fogones afuera de las casas, pero cuando la leña se mojaba no podíamos cocinar ni nada. Ahora con estas cocinas a leña que fabricamos nosotros podemos no sólo cocinar, sino calefaccionar”, contó Graciela Rodríguez, miembro de la Asociación.

Graciela, madre de 11 hijos de entre nueve y 34 años, explicó que la cocina se alimenta desde el exterior de la casa y que tiene un tiraje que hace que el humo de la quema de la madera salga hacia afuera de la vivienda.

“Con estas cocinas, que ya tienen 50 familias de la zona, no sólo consumimos una tercera parte de la leña que consumíamos antes, sino que la misma cantidad de madera nos dura el doble de tiempo. Además, es menos contaminante y menos peligroso, porque los chicos no están expuestos al fuego”, apuntó.

El Programa Pequeñas Donaciones funciona desde 1992 y actualmente se implementa en 125 países. Financia iniciativas comunitarias relacionadas con temáticas ambientales, como conservación de la biodiversidad, mitigación y adaptación al cambio climático, protección de las aguas internacionales y prevención de la degradación de la tierra, entre otros.

El coordinador en Argentina del PPD, Francisco López Sastre, explicó que en la actualidad funcionan en Chaco 13 proyectos y que ya se entregaron 537.000 dólares en donaciones “Hasta 2019 financiaremos proyectos del NEA (integrado por Formosa, Chaco, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y el norte de Santa Fe), pero sólo de organizaciones de la sociedad civil, ya que no financiamos a gobiernos ni empresas”, señaló.