Video Comunidades Wichí: Postales alrededor del Pilcomayo

 

El señor del monte.
 

“El señor del monte es el algarrobo”, dice Edgar Torres (25). Torres maneja con cuidado porque en este territorio tener el vehículo en buenas condiciones es una parte fundamental del trabajo. En el Departamento Ramón Lista, a unos 650 kilómetros de la Capital formoseña, el monte es tupido. Los caminos son de una tierra que se vuela por nada. Es más, pareciera que siempre hay tierra volando. Van unas diez horas del comienzo del viaje. Torres mantiene la calma en todo momento.

 

El algarrobo da chauchas a partir del cuarto año. Los wichí comen las chauchas (hay que escupir las semillas) porque son muy nutritivas: tienen altos níveles de azúcar. Además utilizan las maderas para construir. A los 7/8 años de vida, el algarrobo está maduro y produce unos 70/80 kilos de chauchas por año, durante el verano. 

 

 

Torres es técnico forestal y está pronto a obtener la licenciatura. Hace un año que trabaja en el monte junto a comunidades tobas y wichí, para la Fundación Gran Chaco. La fundación tiene programas de forestación en el Departamento Ramón Lista.

 

“Apuntamos a que cada productor tenga 100 algarrobos. En este momento estamos en la etapa de plantar cercos”. En el monte del Gran Chaco también viven criollos, que son los que crían vacas y cabras. Los cercos protegen las plantaciones de algarrobos de los animales.

El ritmo del monte.

En distintas comunidades wichí, la fundación cuenta con representantes forestales, quienes coordinan los trabajos. La gente de las comunidades tiene un ritmo tranquilo y es que así es el ritmo del monte. Durante el viaje cruzan el camino bichos de todo tipo: conejos (son grises, chiquitos, ágiles); charatas, burros, chivos, vacas. Como se trata de una zona inundable, los caminos están levantados. La gente aborígen anda a pie, en bicileta, en moto. Algunos pocos, en auto o camioneta.

 

Los últimos nómades.

Dante Pérez es un Mema (Maestro aborígen bilingüe) de María Cristina. Cuenta que salen al monte a cazar conejos y que van al Pilcomayo a pescar. Van en moto, bici o caminando. De la comunidad Lote 8, el Pilcomayo queda a  unos 16 kilómetros. “El otro día encontramos en el monte a unos 10 kilómetros, unas 50 plantas de chaguar bien lindas. Conseguimos una camioneta y fuimos con las mujeres. llevamos mate, harina, algo de comida. Todo el día en el monte buscando y cortando el chaguar”, dice Pérez. Las mujeres wichí utilizan las fibras del chaguar para realizar tejidos. La yica es el más popular.

 

Pérez cuenta que él anduvo sólo en Formosa. En cambio, sus hermanos fueron hasta Río Negro a la cosecha de manzanas. “Como allá les dan dos mil y pico por mes, un lugar para dormir y comida, vuelven con el sueldo limpio. En Salta, en cambio les descuentan la comida y no tienen dónde quedarse…vuelven sin nada”.

 

En la Comunidad María Cristina y en Lote 8 hay luz de 19 a 24 horas. 

 

Cerca del mediodía unas mujeres esperan bajo un árbol. Torres detiene el vehículo y las mujeres suben. Tienen un montón de hijos. Todas con polleras de colores, suaves, lindas.

El río salvaje. 

 
Las comunidades viven cerca del río Pilcomayo para aprovechar la pesca. Pero se trata de un río que no encuentra un cauce y viene bajando de Bolivia arrastrando sedimentos. Además el terreno presenta desniveles y las zonas se inundan con frecuencia. Los wichí se mudan alejándose y volviendo a acercarse a él, de acuerdo a estos vaivenes.

Torres sabe todo sobre el río Pilcomayo. Cuenta que hay ONGs que hacen un seguimiento del río en forma permanente. Torres y el periodista bajan las enormes barrancas y caminan por la costa del río. Es un lugar mágico. Es el punto exacto dónde el río termina y se bifurca en dos canales artificiales. Uno va a Paraguay, otro a Argentina. Estos canales alimentan humedales. El de Formosa tiene unos 300 kilómetros de largo, por 25-40 de ancho, de acuerdo a las crecientes. Los humedales son fundamentales para la biodiversidad.

La vida en las comunidades depende de los vaivenes del río Pilcomayo.

Hasta la próxima, Egdar Torres, gaucho formoseño.