Hasta hace algunos años, el Río Lerma era un cuerpo de agua potable, cristalina y con peces. Actualmente la contaminación de las aguas y los malos olores se perciben desde lejos.

El colectivo H2O Lerma busca sanear el río con el uso de cáscara de huevo. Se trata de una estrategia diseñada por Verónica Martínez Miranda e Ivonne Linares Hernández, doctoras en ingeniería y ciencias ambientales. Para su aplicación, se desarrollan barreras hechas con cáscara de huevo, óxido de magnesio y cal.

De acuerdo con la activista Elvia Arias, el proyecto nació cuando percibió que la contaminación del río ya generaba enfermedades en las personas debido a la toxicidad, como diarrea o infecciones estomacales.

Para aplicar su técnica descontaminante, se cava al rededor de los pozos una zanja de aproximadamente 1 metro de profundidad, se coloca la cáscara de huevo y se recubre con cal y óxido de magnesio. Al comenzar las lluvias, los minerales se mezclan en la tierra y se forma una película que evita que pasen los contaminantes.

Gracias a la barrera, los iones se mezclan con los contaminantes -como plomo y mercurio-, evitando que estos fluyan con el agua. La técnica ya ha sido aplicada en la industria textil, teniendo grandes resultados.

Actualmente, H2O Lerma ya trabaja en colaboración con los estados por los que pasa el río, sin embargo, ha invitado a la Ciudad de México a unirse en el acopio de cáscara de huevo, ya que 3’% del líquido llega hasta la capital.