Dos productores y emprendedores del Valle neuquino decidieron reutilizar el orujo de las frutas que las empresas jugueras desechan para crear una madera artificial que se presenta como un biocombustible al que llamaron BIOT. De a poco comienza a usarse en esta región del país donde las bajas temperaturas se hacen sentir en esta época del año. “Renovable, potente y económico, esa son las tres claves del producto”, comentan los creadores de la madera.

Lo hacemos nosotros mismos, y es difícil instalar un producto, pero cada vez más gente se convierte en nuestros clientes”, afirma al diario Río Negro Cristina Di Francesco, quien junto a José Aramberri en el año 2014 tuvieron la idea de usar la inmensa cantidad de desechos de peras y manzanas de la industria juguera para crear un biocombustible. Básicamente la madera artificial se hace con el orujo que queda en el proceso de hacer jugo. El orujo está compuesto por pulpa, cáscara, el palo y la semilla de la fruta.

Estos emprendedores consiguieron que las empresas les lleven el orujo hacia su planta de elaboración de la madera en Plottier. Una vez allí, el material orgánico es dejado al aire libre hasta que alcance una humedad justa para mezclarlo, moldearlo y cortarlo. El proceso lleva quince días, cuando terminan se produce el embolsado final. Esta madera artificial es de gran utilidad en el valle porque es mucho más barata que la madera de árbol que tiene un costo elevado.

El BIOT es ideal para las casas que no tienen conexión de gas natural y necesitan mantener el hogar caliente. En Neuquén hay comunidades aisladas que soportan temperaturas extremas en inivierno y que no tienen acceso al gas natural. La garrafa y la leña son combustibles costosos para estas familias que eligen vivir en el medio rural. Los creadores de BIOT consideran que esta madera ecológica sería ideal para ellos, además y lo más importante: no genera contaminación.

Para asegurarse de las condiciones de su producto, enviaron muestras al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). “El INTI certificó que tiene 4.254 kilos calorías. Eso es comparable con un quebracho que tiene 4.000. Es un poder calórico muy alto, y la gente que lo usa para calefaccionarse lo agradece”, comentó con orgullo Cristina. El producto, que no contamina, no deja mucha ceniza y que reutiliza un desecho, no hace mucho humo, por lo que no ensucia las chimeneas y es muy fácil de encender, aún no cuenta con el apoyo que debería tener en una de las provincias en donde se genera la mayor parte de la energia que consume en el país.

En la provincia de Vaca Muerta, donde un enorme porcentaje de familias no tienen acceso al gas natural ni a la leña por ser de elevado costo, el BIOT podría suplantar de un modo ecológico a estos combustibles. “Investigadores de la Universidad de Buenos Aires no pueden entender por qué no tiene apoyo de organismos estatales” Quizás sea demasiado conveniente y su popularización afecte al gas, el comodite de la provincia. El BIOT es 50% más barato que la madera, y su poder calórico es comparable al quebracho y al piquillín