“Estamos muy contentos porque sabemos que es muy innovador, viene en una cajita de colores de doce unidades que no se va a tirar como se tiran todas las cajas porque por dentro viene el abecedario para estudiantes del nivel primario e inicial”, expresó Matías Miranda, el técnico superior en Gestión Ambiental que lleva adelante el emprendimiento ‘Suyana’ y produce al día un millar de lápices en su casa.

Esta iniciativa -que nació hace dos años y medio- fue lanzada hace un año y tres meses, en un pequeño distrito llamado Bowen, ubicado en el sur de la provincia de Mendoza, a unos 300 kilómetros de la capital provincial.

Miranda además da charlas gratuitas de forma virtual sobre educación ambiental y se asombra cuando es reconocido por los vecinos por su labor, mientras imagina que en un futuro no muy lejano colocará en la caja, además del abecedario, los números, las tablas y notas musicales para los chicos que estudian música con el objetivo que ese contenedor de cartón encuentre nuevos usos y no se pierda como un instrumento.

“Somos únicos en Latinoamérica porque nosotros generamos productos de triple impacto, es decir, que sean socialmente viable, económicamente factible y ambientalmente responsable. No se trata de vender lápices; se trata de vender consumo responsable“, aclaró el joven.

Los lápices están a la venta, cuestan 200 pesos y los pedidos salen desde Mendoza rumbo a más de dieciséis puntos a nivel nacional, desde Jujuy hasta Santa Fe, San Luis y La Pampa, pero también hacia la Patagonia en Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Chubut y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o el conurbano bonaerense.

En el emprendimiento además de la hermana de Miranda, Dagma de 26 años, que es licenciada en Gestión de negocios, hay una persona de Colombia que quedó varada por la pandemia y le ofrecieron que trabajara con ellos estos meses de aislamiento.

 

Sobre la producción de lápices, Matías Miranda contó que en la actualidad, y según la demanda, están produciendo cerca de mil lápices por día en un sector de la casa en la que vive con sus padres y hermana.

El joven mendocino reveló que con poquito papel, de diarios, de fotocopias y de revistas, hacen grandes cantidades de lápices y tenían un stock que recibieron de diferentes lugares como universidades, escuelas, sus propios vecinos y los comerciantes de la zona.

El emprendedor contó que reciben apoyo a nivel municipal y provincial, pero sobre todo cuentan con el acompañamiento de la familia: “Estamos muy contentos porque la familia siempre está pendiente de nosotros. Si bien comenzó como una empresa familiar, en el comedor común, nuestro papá ya nos terminó una pequeña oficina en un sector de la casa”, dijo el joven con orgullo.