La situación del yaguareté en Argentina es muy preocupante. Declarada en peligro de extinción desde 2001, en todo el territorio nacional quedan apenas más de 200 ejemplares de esta especie, los cuales se encuentran amenazados por la pérdida de su hábitat (selva y bosque), producto de la deforestación, el avance de la frontera agropecuaria, la caza ilegal o la caza indiscriminada de animales más pequeños (sus presas), entre otros.

Mientras los monitoreos realizados en la selva misionera en 2005 indicaban un rango de 30 a 54 ejemplares, y en 2014 la cantidad había crecido a un rango de 51 y 84 individuos, el rango actual sería entre 71 y 107 individuos, incluido el Parque Nacional do Iguaçu de Brasil, según lo anunció en junio la Subcomisión Selva Paranaense. Estos resultados evidencian una recuperación de la población.

Los datos son producto del trabajo de los equipos del Proyecto Yaguareté de Argentina (Instituto de Biología Subtropical) y el Proyecto Carnívoros Do Iguaçu de Brasil.

Desde 2002 la Fundación Vida Silvestre junto a otras organizaciones, impulsan y apoyan la investigación científica sobre esta especie, y participan en el Plan de Acción para la Conservación del Yaguareté, además de realizar acciones de concientización y educación ambiental para abordar algunas de las amenazas por las que atraviesa la especie. Desde mediados de 2016, Vida Silvestre implementa los proyectos “Por más yaguaretés, acciones estratégicas para su conservación en la selva misionera”, para conservar y conectar remanentes de selva, hábitat de la especie, y reforzar las acciones para mitigar la presión de caza furtiva sobre el yaguareté y sus presas.

Además, el proyecto “Yaguareté y ganadería, una convivencia posible”, pretende atender los casos de conflictos entre los grandes felinos y el ganado, trabajando en un protocolo de respuesta desde la Subcomisión Selva Paranaense e implementando chacras demostrativas con productores ganaderos para minimizar conflictos. El principal objetivo a alcanzar es lograr una población estable de 250 yaguaretés.

Aislados y con poco espacio

Pese a las buenas noticias, hay que tener en cuenta la investigación realizada por científicos de Argentina, Italia y España, dada a conocer este año, que indica que los pocos yaguaretés que resisten en la selva misionera viven aislados y con poco espacio, ante el deterioro de su hábitat a causa del avance de las actividades agropecuarias y las plantaciones agroindustriales.

Un grupo de investigadores del Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM) analizó cuáles son las mejores zonas para conectar las áreas donde aún quedan yaguaretés y elaboró un plan para conservarlas. Estas acciones, explicadas en el trabajo publicado en la revista Animal Conservation, permitirán no solo recuperar y mantener el entorno natural para esta especie, sino también para otros animales nativos.

Sobre el Yaguareté

El yaguareté es una de las diez especies de felinos silvestres (además del puma, el yaguarundí, el ocelote, la tirica, el margay y los gatos huiña, andino, montés y del pajonal) que habitan en la Argentina y una de las seis que se encuentran en la provincia de Misiones (puma, ocelote, yaguarundí, margay y tirica).

Este gato, cuyo nombre científico es Panthera onca, es el felino más grande del continente americano y tercero en corpulencia a escala mundial, después del tigre de bengala y el león. Se destaca por su aspecto robusto y la cabeza proporcionalmente grande con poderosa estructura mandibular. Los machos alcanzan los 2,50 metros de longitud, incluida la cola, y hasta 140 kg de peso. Además el yaguareté es un excelente nadador, un caminador incansable, solitario y muy territorial.