El desarrollo “también tiene el beneficio de controlar el deterioro fúngico de materiales e indirectamente cuidar la salud de las personas inmunocomprometidas, ya que son las más susceptibles a infecciones por hongos”, indicó el biólogo Erasmo Gámez Espinosa, becario doctoral del CONICET en el Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología de Pinturas (CIDEPINT), con sede en La Plata, y que depende también de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), del Centro de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CICBA) y del CONICET.

Los científicos desarrollaron un recubrimiento sol-gel dotado de nanopartículas que, en ensayos de laboratorio, probó inhibir al 100% el crecimiento de los hongos Aspergillus niger y Lasiodiplodia theobromae y, en menor medida, al Penicillium commune, todos aislados, en un estudio previo, a partir de una de las fachadas con notorio biodeterioro de la Catedral de La Plata.

El desarrollo fue descrito en la revista “Advances in Natural Sciences: Nanoscience and Nanotechnology” e implicó un procedimiento conocido como “nanotecnología verde”: las nanopartículas de plata se obtienen a partir de taninos de una planta sudamericana conocida como tara (Caesalpinia spinosa), que se distribuye en Perú, Argentina, Ecuador, Colombia y Chile.

La ventaja de la síntesis verde de nanopartículas es que se emplea un método amigable con el medio ambiente, seguro y de bajo costo.

Los resultados muestran lo promisorio del desarrollo realizado y su gran potencial para una eventual transferencia. En el presente se siguen estudiando otras posibles aplicaciones para las nanopartículas obtenidas” aseguró Gámez Espinosa, quien es primer autor del estudio.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir