El grupo de investigadores e investigadoras llevan adelante la selección de semillas, germinación y plantación de once especies de plantas autóctonas del Delta del Paraná en la reserva natural Delta Terra.

Lo que buscamos es el enriquecimiento de las especies del monte blanco. En principio, seleccionamos once especies y, en los primeros viajes, fuimos buscando ejemplares y colectando sus semillas, lo que fue un enorme desafío de logística e investigación”, señaló a Agencia CTyS-UNLaM el técnico del área de propagación del Jardín Botánico, Maximiano König.

La reserva natural Delta Terra está ubicada sobre el arroyo Rama Negra, en la primera sección de Islas del Delta de Buenos Aires. El espacio, que cuenta con 22 hectáreas de vegetación, dispuso de una parte del predio para la creación de un área donde la flora predominante sea la nativa, que, al día de hoy, sobrevive en pequeños parches por el cambio de uso del suelo que se dio a lo largo del tiempo en la región.

En primera instancia, los investigadores debieron buscar ejemplares sanos de estas especies en la reserva y en distintos puntos del Delta. Una vez que encontraron individuos adecuados para dar frutos, los georreferenciaron para, llegado el tiempo de cosecha, colectar las semillas.

“En algunos casos, dejamos bolsas colectoras para que las aves no nos hagan competencia”, amplió la investigadora Lorena Giménez, integrante del Jardín Botánico Carlos Thays. Las semillas cosechadas fueron germinadas en el Jardín Botánico de la ciudad de Buenos Aires, donde crecieron durante más de un año y llegaron a alcanzar, en algunos casos, 1,80 metros de altura.

En el proyecto confluyen estas tres cosas: la conservación in situ, a través de la plantación en la reserva que es el sitio, la conservación ex-situ, que es la formación del banco de semillas con las que trabajamos, y el desarrollo de protocolos de propagación, es decir, información de cómo propagar esas especies nativas que va a estar al alcance de cualquiera que las quiera utilizar”, agregó Giménez.

König, uno de los encargados de la logística y plantación de los ejemplares, indicó: “El 93 por ciento de las especies que encontramos eran exóticas. Entonces, cuando diseñamos la plantación, lo que hicimos fue un raleo importante de árboles, dejando en pie a los de mayor porte, para mejorar la competencia en favor de las nativas”.

A mediados de mayo se terminaron de trasladar y plantar los primeros 280 ejemplares de plantas de una camada de más de 900. El área tendrá un sendero propio y buscará poner en valor la biodiversidad local.

En relación al trabajo realizado hasta ahora, la bióloga de la Fundación Félix de Azara, Marina Homberg, reflexionó: “A veces se habla muy livianamente de la restauración o el enriquecimiento en términos vegetales y no hay real conocimiento de lo que implica eso. Estamos atravesando el cuarto año desde que empezamos a hablar y recién ahora se está haciendo la plantación, con unos esfuerzos gigantes”.