La medida, fomentada por los ministerios nacionales de Ambiente y Desarrollo Sostenible y de Transporte, se concretó mediante la Resolución Conjunta n.° 2/20, publicada en el Boletín Oficial de la República Argentina.

La iniciativa aporta beneficios en materia de gestión integral de residuos urbanos, ya que reducirá la cantidad de desechos termoplásticos que tardan cientos de años en degradarse. Por otro lado, contribuye a la recuperación de aquellos residuos domiciliarios que sirven como materiales para la elaboración de los durmientes sintéticos. También se prevé la utilización de envases vacíos de agroquímicos en dicho proceso industrial, en aquellos casos en los que su tipología lo permita, para fomentar la valorización de los mismos, que requieren un tratamiento diferenciado.

La medida es trascendente “porque permite poner en práctica la economía circular”, indicó Sergio Federovisky, secretario de Control y Monitoreo Ambiental de la cartera de ambiente nacional y agregó que sirve a la reducción de los impactos de la deforestación y del cambio climático. Las variantes sintéticas poseen “la misma resistencia y performance” que los utilizados tradicionalmente y son “ecológicamente sanos y productivamente valiosos”. Además, subrayó que esos desarrollos “son realizados íntegramente en la Argentina, por empresas nacionales”, con el “acompañamiento de la ciencia y tecnología local”.

La medida procura colaborar con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el alcance de sus metas, dispuestas en la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Asimismo, se encuentra en consonancia con los lineamientos de los procesos de compras públicas sustentables que determinó la Administración Pública Nacional, para dotar a sus organismos públicos de insumos que en su fabricación demanden menos energía y generen menos residuos, al tiempo que sean más durables.