El nuevo Chevrolet Spin llega para ocupar el espacio que dejaron la Zafira que ofrecía tres filas de asientos y la Meriva más compacta y accesible. El Spin, que se ubica a medio camino entre estos modelos, fue desarrollado sobre la plataforma del nuevo Cobalt, y   fue diseñado por el equipo de Chevrolet en Brasil. Este modelo llega para atacar al Fiat Idea, el VW Suran y el Citroën C3 Picasso.
Su diseño exterior se identifica claramente con el estilo de los últimos Chevrolet, con la enorme parrilla bipartida como su rasgo distintivo. Desde el punto de vista práctico, resulta funcional ya que no tiene problemas de visibilidad, la apertura de las puertas es generosa y el portón tiene manija externa, como corresponde. Adentro es muy agradable, con tapizados textiles en tonos claros y un panel de a bordo sobrio, atractivo, realizado con materiales rígidos pero de buen aspecto. El tablero de instrumentos, combina indicadores analógicos y digitales, muy similar al del Sonic. La posición de manejo es la típica de los monovolúmenes, es decir una postura algo más erguida que en otros autos, y con las piernas bastante flexionadas.
La tercera fila ofrece el espacio justo, ideal para niños y algo limitado para adultos. Tiene un asiento dividido en mitades, no butacas individuales. Se puede rebatir por completo, al igual que el de la tercera fila, adonde no es tan sencillo acceder y cuyo lugar disponible sólo es suficiente para niños.
Con todos los asientos (siete plazas), el volumen del baúl es de 162 litros que pasa a 553 litros si van cinco pasajeros y se abate la tercera fila y con todo rebatido puede aumentar su capacidad hasta 1.600 litros, convirtiéndose en un verdadero furgón. En esta versión full son de serie accesorios interesantes como la conexión Bluetooth, computadora de a bordo, espejos y levantavidrios eléctricos y, entre otros, una radio con ficha USB para conectar dispositivos externos. Buena dotación, sin lujos pero con lo más necesario.
 
Viejo conocido. El motor es el probado y conocido naftero de cuatro cilindros 1.8/8v   de 105 CV, ya utilizado por otros modelos Chevrolet. Este impulsor sin llegar a ser económico, redujo el ruido y las vibraciones. Se destaca su buena entrega en baja, algo ideal para la ciudad, pero es bastante lento para la ruta, sobre todo en la variante con caja automática.
También disponible con caja manual de cinco velocidades. El Spin automático puede acelerar de 0 a 100 km/h en 13  segundos, un valor coherente para su modesta potencia, mientras que la máxima es de 164 km/h. El consumo no es su fuerte ya que en ciudad con cada litro de nafta premium (así lo recomienda Chevrolet, encareciendo la ecuación de uso) recorre 8 km, mientras que en ruta a 130 km/h el registro es de más razonables 9,5 km/l. Con el tanque de 53 litros, la autonomía no es de las más extensas. Para los amantes del rendimiento se espera una versión diesel aun con fecha incierta de llegada.
El conjunto de  suspensiones está orientado al confort, con una amortiguación blanda que entrega una comodidad excelente de marcha en ciudad. En la ruta su defecto más apreciable es la sensibilidad a los vientos laterales, y no oculta las evidentes inclinaciones a la hora de resolver curvas exigentes. De todos modos, es un auto pensado para manejarse en plan familiar, no como un deportivo.

Equipamiento aceptable. El nivel de equipamiento de la versión full es razonable y entre otros elementos se destacan: airbags frontales, el aire acondicionado, cierre centralizado con telecomando, computadora de a bordo, espejos eléctricos, frenos con ABS, levantavidrios eléctricos, radio con CD, MP3, Bluetooth, USB y comandos al volante, sensor de estacionamiento trasero y volante regulable en altura. La gama Spin se ofrece con precios atractivos ya que la versión básica LT arranca en 91.000 pesos, mientras que esta full LTZ con siete asientos y caja automática –la más cara de la gama– asciende a 112.600 pesos, un valor más que coherente sobre todo si se compara al producto con los familiares de la competencia.