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Revista el Federal - Naturaleza - nota

Con una ceremonia ancestral liberaron dos cóndores en Mendoza

Tras ser rehabilitados luego de una intoxicación, dos ejemplares hembras de cóndor andino fueron liberadas en el Parque Provincial Cordón del Plata, Mendoza. Habían sido rescatados en Lavalle.

El cóndor es honrado por los pueblos originarios de Sudamérica, quienes lo consideran un nexo sagrado entre los hombres y el cosmos. Sin embargo, el envenenamiento de cóndores es moneda corriente, sobre todo en Mendoza, Salta y Jujuy, donde puesteros utilizan agrotóxicos como cebos para eliminar animales predadores como zorros y pumas, pero que afecta a los cóndores que bajan de las alturas para alimentarse de estos, ya que son aves carroñeras.

Como resultado de un trabajo conjunto entre la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial, a través del Departamento de Fauna de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, la Policía Rural, Fundación Cullunche y Fundación BioAndina, en una ceremonia junto a los Pueblos Originarios, dos hembras cóndor volvieron a su hábitat natural en Mendoza.

Estos especímenes habían sido encontrados por pobladores en una finca de Jocolí, Lavalle. El Departamento de Fauna de la Dirección de Recursos Naturales, conjuntamente con la Fundación Cullunche y Policía Rural, realizaron el procedimiento de recuperación de los ejemplares.

El cóndor es el ave no marina más grande del planeta, no tiene subespecies, su nombre proviene del quechua Kuntur. Es un ave grande, con plumas negras y blancas. A diferencia con la mayor parte de las aves de su estilo, el macho es más grande que la hembra. Se alimenta de animales muertos, y aquí es cuando encuentra muchas veces la muerte, por comer animales que han sido cazados y que llevan adentro los perdigones de plomo de las balas, lo que envenena su sangre.