La costa sampedrina hace un millón de años estaba muy activa, un equipo del Museo Paleontológico de San Pedro (Buenos Aires) confirmó que por esta tierra caminaban mastodontes, una suerte de primos de los elefantes actuales. La presencia de estos animales está depositada en los sedimentos hallados que datan de un millón de años.

“Los restos de mastodontes en el Ensenadense vienen citados ya desde fines del siglo XIX; en las colecciones del Museo Bernardino Rivadavia hay varios ejemplares, aunque fragmentarios y no han sido asignados a algún género en particular”, aclaró a la prensa Eduardo Tonni, jefe de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, y colaborador del Museo de San Pedro. Desde hace algunos años este Museo está siguiendo las huellas de los mastodontes en suelo sampedrino.

Los restos fósiles fueron hallados en tres capas geológicas sucesivas en el suelo del centro de la ciudad costera en tres canteras con sólo quinientos metros de diferencia. Las capas geológicas en donde se confirma la presencia del mastodonte corresponde a la Edad Lujanense (8.500 a 128.000 años), la Bonaerense (128.000 a 400.000) y la Ensenadense (400.000 a 2.000.000)

“Esta serie de hallazgos realizados en San Pedro en las tres edades geológicas de la zona confirma la permanencia del género en la región en un amplio período temporal. En sedimentos Ensenadenses, los más antiguos de la zona, se logró obtener un fragmento de un incisivo o ‘colmillo’ de uno de estos enormes mamíferos en una cantera en actividad; mientras que de los depósitos correspondientes al Bonaerense, se pudo recuperar otra impresionante defensa que pesa 85 kilos y mide 2,23 metros”, detalló el especialista.

Los mastodontes eran similares en apariencia a los elefantes y mamuts. El tamaño promedio era de alrededor de 2.3 metros de altura a los hombros. Los mastodontes tenían dientes en forma de cúspide, adaptados para masticar hojas y ramas de los árboles y arbustos, diferentes de los dientes de mamuts y elefantes, que tienen series de placas de esmalte, adaptadas para masticar pastos.

“En la capa superior, la más moderna, el equipo llegó a completar la secuencia de la presencia de estos animales rescatando un molar de unos 20 cm de longitud en una cantera abandonada a 3 km de la ciudad, muy cercana a las otras dos canteras”, de esta forma en tiempos prehistóricos San Pedro estuvo habitado por estos elefantes prehistóricos que reafirma la creencia de que nuestro suelo tuvo una biodiversidad muy compleja y rica.