Ariel Guzik hace una década que trabaja en un proyecto original: tratar de comunicarse con ballenas, delfines y con plantas. Para llevar a cabo estos propósito creó un sistema de electrodos que unen plantas con un laúd que traduce las vibraciones energéticas de las plantas en música. Guzik, fiel a su originalidad, creó el primer Conservatorio de Plantas Mexicanas, quienes dan conciertos en donde las plantas también son el público.

En el año 2014 este particular artista mexicano creó una cápsula submarina que presentó en el Festival de Arte de Edimburgo, en su interior había un cactus conectado a un instrumento musical, el curioso dispositvo fue hundido en alta mar para que la música que produjera la planta creara un vínculo comunicacional con los peces. Guzik explora el lenguaje de aquello que es inanimado o de seres vivos con los cuales no hemos podido entender o establecer una comunicación. Su arte e inventiva fundamentalmente tienen que ver con hacer fluir la música natural de todos los seres que habitan nuestro planeta.

Vive en México en una casa hecha de piedra rodeada de plantas. Ese es su mundo. Músico, artísta o alquimista, Aiel Guzik es cada uno de ellos o todos juntos. Su taller es una universo de extraños dispositivos y artefactos que parecen salidos de un libro de Nigromancia. Como toda persona genuina, es autodidacta. No terminó la secundaria, y todos los conocimientos de ingieneria, electricidad y física los aprendió él mismo. “La academía no es lo mío, la ciencia busca desentrañar misterios y a mí me gusta lo contrario, me gusta retomar el misterio“, expresó en una de las pocas entrevistas que ha dado. Ajeno al mundo, se muestra muy poco. 

Se hizo conocido en el año 1995 cuando presentó Espejo Plasmahtun instrumento de cuerda que produce una resonancia cuando se acerca un ser vivo, emitiendo melodias naturales. También es creador del Cordiox, otro instrumento con 180 cuerdas que tiene un corazón de cuarzo, funciona captando las vibraciones y la energia de un entorno produciendo música. Estas melodias son sencillamente geniales. Ha trabajado haciendo música con ondas cerebrales, con la luz solar y el crecimiento de una planta. En el 2007 hundió en el Mar de Cortés un cilindro de cuarzo que bautizó Nereida que pretendía establecer la comunicación entre los delfines y las ballenas.

El Conservatorio de Plantas Mexicanas comenzó a funcionar el año 2011, se trata de una instalación que ha recorrido el mundo. Las plantas hacen música para plantas. Ariel Guzik hace que la naturaleza se exprese, sin importar géneros, todo, según él se comunica y hace música.