Se trata de tres componentes: el brillo (la intensidad) de las pantallas, el tiempo de uso, y el uso de luces LED en estas tecnologías, enumeró Maria Ana Contín, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que estudia el efecto de la luz sobre los mecanismos de visión.

En primer lugar, la alta intensidad causa daño, sin embargo las personas suelen bajar el brillo de los dispositivos porque son molestos al ojo, señaló la especialista.

“Segundo, el tiempo de uso: el advenimiento de las nuevas tecnologías (computadoras, primero; tablets y celulares inteligentes, posteriormente) causó un cambio de comportamiento compulsivo en el uso de estas herramientas que llevan a que la población esté muchas horas frente a pantallas iluminadas, sobre todo a la hora de acostarse”, precisó Contín.
Aquí la especialista hizo hincapié en el hecho del uso en horarios nocturnos, y explicó que “nosotros somos mamíferos diurnos”.

“Nuestro sistema visual está adaptado a que durante la noche mecanismos de ‘reparación’ y descanso se lleven a cabo para luego afrontar otro día de alta iluminación”, describió.

“Tercero y por ello no menos importante, es el uso de luces LED en estas tecnologías”, que tienen un alto componente de luz azul, agregó la especialista.

Se trata de una “longitud de onda que, dentro del espectro visible para el ojo humano, es la de mayor energía”, señaló.
“Es decir, esta longitud de onda entra hasta la retina, y en exceso causa mayor daño que longitudes de onda mas largas”, especificó.

Por eso, recomendó la adopción de estrategias a la hora de usar dispositivos, uno de ellos es disminuir la frecuencia en su utilización “en horarios nocturnos como un hábito de distracción”.

También aconsejó “bajarle el brillo a las pantallas lo máximo posible, y “descansar la vista tomando recreos de cinco minutos con frecuencia”. En caso de saber que se va a estar muchas horas frente a una computadora, añadió que es recomendable usar filtro de color azul.

“En cuanto al ambiente, no poner luces LED en lugares donde uno esté mucho expuesto, como cocina, comedor y sí utilizarlas en zonas de transito como patios o pasillos”, aconsejó.

Fuente: Télam