La inédita iniciativa es llevada adelante por la organización no gubernamental Mundo Aparte, ante la alarmante cantidad de aves autóctonas que a raíz de las quemas en las islas, buscan refugio en espejos de agua, piletas y árboles de Rosario.

Desde que empezaron los incendios en los humedales, hace ya nueve meses, centenares de aves acuáticas cruzan a diario el río Paraná, y se instalan en árboles de plazas y avenidas, piscinas, charcos y cunetas con agua.

La laguna artificial estará en el propio predio de esa ONG. Tendrá un metro y medio de profundidad, y unos 30 metros de largo. Será abastecida de agua por un molino de viento y, si todo marcha bien, dentro de un mes ya podrá ser utilizado por las aves.

“La laguna tiene por fin atraer naturalmente a las aves, porque entre bajar en una pileta donde la puede lastimar un perro ó en una cuneta con agua y que les arrojen piedras con una gomera, es preferible que bajen acá, en un entorno natural y seguro”, explicó Franco Peruggino.

La idea de crear la laguna se originó “por la enorme cantidad de llamados de vecinos rosarinos”, advirtiendo sobre la presencia de aves silvestres en patios, jardines y árboles de sus casas, contó.

La gente ya avistó en plena ciudad a garzas gigantes, biguás, gallaretas, gallinetas, caraos, patos sirirí cisnes de cuello negro. Todos esos animales viven en las islas, pero el fuego arrasó con su hábitat y diezmó a numerosas especies de aves y mamíferos.