Un equipo de rescatistas compuestos por guardias ambientales y profesionales del Instituto Almirante Storni de San Antonio Oeste (Río Negro) están haciendo en estas horas esfuerzos para tratar de ayudar a una ballena franca austral a llegar a aguas profundas. El viernes pasado quedó encallada en la Caleta de los Locos e intantan por todos los medios salvarla.

Amancay“, así la bautizaron a la ballena franca austral que permanece encallada desde hace tres días. En la tarde del domingo los rescatistas esperaron que subiera la marea al fin del día y cuando regresaron en la madrugada de hoy lunes, vieron que la enorme ballena no estaba. Pensaron que había hallado la forma de liberarse de su prisión de arena, pero luego la vieron a unos metros. Debido a la geografía del lugar y al modo en el que se presenta la pleamar y la bajamar, “Amancay” no ha podido salir de la costa.

La ballena franca austral pasa por esta costa camino a la Península Valdes donde junto con otras 2100 ballenas conforman uno de los más bellos espectáculos del mundo: cuando en la calma de la península, bajo un mar azul profundo y cristalino, se produce el apareamiento de esta especie. Así como “Amancay”, se trata de ejemplares de 12 a 13 metros de largo y que llegan a pasar hasta 30 toneladas. 

La Península Valdes, debido a su biodiversidad y este encuentro que tienen allí todos los años las ballenas, fue declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. Sobre las voluminosas ballenas francas australes se ha tejido una importante negocio turístico que tiene a la Peninsula y a Puerto Madryn como los dos principales ejes donde se producen actividades culturales, recreativas y gastronómicas.

Acerca de “Amancay”, la idea es que en las próximas horas se la pueda liberar pues estos animales sufren un stress traumático que les afecta su sistema nervioso. Muchas veces se mueren al no poder superar este estado. De acuerdo a las inspecciones, la zona donde se halla “Amancay” es de muy difícil acceso, sólo es posible llegar caminando. Por la poca profundidad no es posible la intervención de una máquina vial y tampoco de una embarcarción. Los rescatistas ayer pudieron ver que la ballena tenía algunas heridas en la piel por la falta de hidratación.

El Subsecretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Guillermo Ceballos comunicó que el guarda ambiental Gabriel Hartmann intentó hidratar al animal, y se esperó la llegada de la pleamar “con la esperanza de que pudiera retirarse pero lamentablemente fue otra marea bastante baja, que no alcanzó siquiera a cubrirla por completo, y comenzó a bajar muy rápidamente”.

Son horas cruciales. Según especialistas al stress que la ballena padece por la fuerza que hace para salir de su situación se suman otros factores, esto “termina por dañar internamente al animal ya que el propio peso de sus órganos le provoca contracciones y comienzan entonces a fallar, desencadenándose en su fatal destino”.

Los rescatistas, ante la impotencia de no poder hacer mucho, esperan la llegada de una pleamar fuerte que permita liberar a Amancay, mientras tanto, tratan de acompañarla y de aprovechar cualquier situación favorable. “Esta es la triste situación, ciertamente frustrante al no poder hacer nada más que acompañar, el único consuelo es que se trata de eventos absolutamente naturales, y no debido a la mano del hombre, esta vez nos toca vivirlo de cerca”.