En silencio y sin ser anunciado, un canal de veinte metros de ancho atraviesa el bosque nativo de Tinoco, en el este de la provincia de Córdoba, lo están construyendo y para llevar adelante la obra están desmontando bosque nativo. Estas tierras tienen la categoría roja, es decir que no se pueden tocar. Según los pobladores, el canal mandaría el agua del Río Carnero a la Laguna Mar Chiquita.

La construcción de este canal afectaría gravemente la vegetación y la biodiversidad de un bosque nativo que debe ser protegido. El bosque de Tinoco es una zona virgen donde todavía -hasta ahora- la mano del hombre no se había posado. En él se pueden hallar especies arbustivas y arbóreas como el quebracho blanco, algarrobo, tala, sombrero de todo, piquillín y otros nativas. Es el bosque nativo más grande de esta región cordobesa.

Estudios hechos por la Universidad Nacional de Córdoba y el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal han determinado que este bosque es el hábitat de una rica biodiversidad en donde viven gran variedad de especies vegetales y animales. Fundamentalmente se trata de una morada de por lo menos cien especies de aves. Se estudia postular al bosque de Tinoco como un Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICAS), siguiendo los protocolos de Aves Argentinas.

A pesar de que aún no se ha reglamentado una nueva Ley de Bosques, este bosque nativo que está siendo talado para construir un canal, se halla en el mapa de Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos en la zonificación Roja, es decir que no se puede hacer allí ninguna intervención, y en el caso de que así sea, debe estar autorizada por el gobierno provincial. Según una investigación del diario Izquierda no hay ningún proyecto ingresado en la Secretaria de Recursos Hídricos que avala la construcción de este canal, por lo que sería ilegal.

El bosque nativo de Tinoco se halla en una transición entre el bosque espinal y el chaqueño. El ecosistema que allí se encuentra está amenazado en toda la provincia por el desmonte que produce la especulación inmobiliaria, la ganadería y el avance de la frontera sojera.