Un emprendimiento familiar de la provincia de Córdoba busca reemplazar los pañales descartables y contaminantes, por otros elaborados artesanalmente con una tela impermeable, elástica y transpirable llamada ‘pul’ (poliuretano laminado).

Capaces de soportar altas temperaturas y una excelente resistencia a la orina, los pañales ‘Jacarandá‘ son una opción para quienes quieren proteger a sus bebés de productos tóxicos (geles) y las paspaduras.

Meses atrás ya habíamos conocido una alternativa a los pañales descartables de la mano de una pareja de Cipolletti, provincia de Río Negro, que desarrolló ‘Ecomimitos‘, cuando se cansaron de que la piel de su bebé sea afectada con dermatitis de pañal, proyecto que fue declarado de interés provincial por su aporte al cuidado del medio ambiente.  

Estos pañales cordobeses tienen dos capas de tela, una externa impermeable que y una interna en contacto con el bebé, que deja pasar el líquido rápidamente, para mantener seco al bebé. En el medio de las dos telas, tiene un “bolsillo” abierto por la parte trasera, en la que se introduce una toalla, que es la que absorbe los líquidos, lo que mantiene seca la cola del bebé.

Los pañales se lavan en el lavarropas o a mano, no se planchan, no se hierven, no es necesario ponerlos al sol por largos períodos, ni ningún otro mito. El pañal sale prácticamente seco del centrifugado, por lo tanto recomendamos tener mas de un inserto por pañal.

Según este emprendimiento, cada bebé usa como mínimo 5000 pañales descartables (5 o 6 por día durante 2 años y medio) que tardan entre 200 y 500 años en degradarse. Además, para la fabricación de los pañales descartables se talan árboles, se utiliza muchísima agua y energía.