Córdoba sumó una nueva especie a su lista de mamíferos. El pecarí chaqueño está en peligro de extinción, es un animal emblema para la conservación de la fauna local y del bosque nativo donde habita.

“Es un bicho que se sabía que vivía hasta el norte de Santiago del Estero. Nadie imaginaba que íbamos a encontrarlo en Córdoba. Es algo inesperado”, aclaró el biólogo Ricardo Torres a medios locales.

Julián Lescano, otro de los responsables del hallazgo, escuchó que los pobladores de la zona hablaban de dos pecaríes. De tanto preguntar, finalmente hablaron con Eulogio Quiroga, quien había cazado un ejemplar en 2013 en la estancia El Cadillo, departamento Pocho. Luego, pudieron observar otro cráneo en la estancia Pinas (Minas).

Los pecaríes forman el género tayasuidos, sólo presente en América. Está integrado por tres especies. El más grande de ellos es C. wagneri. En América existen chanchos salvajes, pero no son autóctonos. Son cerdos domésticos que asilvestraron. Es uno de los animales invasores más dañinos del mundo.

La cordobesa Mariana Altrichter, una referencia mundial en pecaríes, docente en el Prescott College (Arizona, EE.UU.) entiende que hay que revisar con urgencia la situación del C. wagneri en la región del chaco de Córdoba, así como en Santiago del Estero, para conocer si esta población se encuentra aislada, si es viable y si hay posibilidades de conexión a través de corredores biológicos con la población del norte chaqueño.

Torres entiende que el animal siempre habitó esta zona porque forma parte de la fauna que reconoce los habitantes locales. Según el biólogo, las razones de que recién fue detectado ahora son los pocos estudios sobre mamíferos que hay en la zona y de que se trata de un animal arisco y casi solitario.

Para el biólogo, el pecarí chaqueño va a ser el estandarte de la conservación en Córdoba, porque es una especie de paraguas que ayudará a proteger el ecosistema del bosque chaqueño. Aunque la situación de la especie va a empeorar en el futuro si las políticas de deforestación no cambian, por lo que la clasificación de la especie como en peligro sigue siendo apropiada.

Este año Torres y colegas esperan instalar unas 20 cámaras -trampas en una zona más al norte para corroborar si también está en esa región.