Dique Chico tiene 167 habitantes que valen por mil, la comunidad se unió y cansada de tener los aviones fumigadores sobres sus techos consiguió, tras un año de lucha y reclamos que la Comuna dictara una resolución para crear una zona de “resguardo ambiental” de 1000 metros del casco urbano para evitar las fumigaciones sobre viviendas y sobre una escuela rural.

Ubicada en la pampa sojera cordobesa, la zona donde se asienta esta pequeña comunidad marcó un antecedente que no es menor en Córdoba, una de las provincias más castigadas en cuanto al abuso de agrotóxicos. El triunfo de los vecinos es tomado como una victoria mayor, y no es para menos. Desde hace por lo menos un año sufren el acoso de las fumigaciones en el patio de sus casas.

La comuna, que es el órgano de gobierno y gestión, emitió una Resolución que ya está en vigencia que crea “una zona de resguardo ambiental que comienza desde el límite del radio urbano hasta 1000 metros en línea recta, dentro de esa área se prohíbe el uso de cualquier tipo de producto químico o biológico de uso agropecuario destinado a la pulverización y/o fumigación o a la fertilización agrícola y/o forestal”.

Esta zona de exclusión también abarca a la Escuela rural Bernardo de Monteagudo N° 2, que está en la zona rural del pueblo y que también entra en un “domo” ambiental en donde de ahora en más no se podrá fumigar. Las docentes de la escuela habían hecho denuncias sobre fumigaciones que se hacían en horas de clases.

La Resolución comunal establece que dentro del área protegida se podrán usar “los productos debidamente autorizados para la práctica de agricultura orgánica o agroecológica” El origen de la lucha de los vecinos comenzó el año pasado cuando las fumigaciones se hacían en el ejido urbano y con mucha regularidad. El pueblo, ubicado a 50 kilómetros de Córdoba Capital entendió que debían pasar a la acción directa.

Los vecinos se organizaron y comenzaron a hacer marchas y el pueblo de dividió entre ellos y los productores agropecuarios que lanzaban a viva voz su postura del uso y abuso de agrotóxicos. Incluso se llegó al límite de que algunos chacareros se encadenaron en el edificio comunal, exigiendo mayor libertad para realizar fumigaciones. Uno de los vecinos referentes de la lucha es Esteban José, quien no dudó en ocultar su alegría ante la Resolución comunal, en diálogo con el medio local La Nueva Mañana, declaró: “No nos oponemos de ningún modo a la agricultura, proponemos la reconversión agroecológica, que esta Resolución sirva de ejemplo de que no siempre ganan los intereses de los que más tienen, y que cada uno de nosotros puede hacer algo para poder vivir en un lugar más sano, justo y feliz. ¡Que la Pacha vuelva a latir!

En este sentido, el Jefe Comunal Nilo Pérez se alineó con los vecinos: “La idea es impulsar la agroecología, para que estos productores sigan trabajando sus tierras”, al tiempo que comunicó que creará una cuadrilla de inspectores ambientales para que estén atentos al cumplimiento de la Resolución. Los productores agropecuarios aseguran que irán a la justicia para que los habiliten a fumigar sobre sus campos. Para intentar calmar las aguas y llamar a la razón, el mandatario comunal, expresó: “Nadie está prohibiendo que trabajen: laburen, pero carpiendo a mano como antes y no atenten contra la salud. Son sus tierras, pero no perjudiquen a la gente