Por Matilde Moyano

Los incendios en el país y en la provincia de Córdoba empeoran cada año y, aunque se suele mencionar que las principales causas son antropogénicas -es decir, generadas por los seres humanos-, la negligencia no siempre tiene que ver con una colilla de cigarrillo mal apagada. “No hacer caso a los reclamos también es negligencia”, denunciaron vecinos y vecinas del Valle de Punilla en una conferencia de prensa realizada ayer por la tarde, mientras muchos de ellos y ellas continuaban con la ardua tarea de hacerse cargo de apagar los focos de incendio que azotan la provincia.

“El gobierno intenta hacer pasar estos incendios como una tragedia”, pero “las instituciones no responden y no hay estrategias claras”, aseguran quienes habitan en sitios donde los bosques nativos están siendo arrasados por el fuego imparable, funcional al “gran negocio inmobiliario que se está pensando desde hace muchos años.”

En todos los casos lamentan la llegada tarde de la respuesta para combatir el fuego, ya que el tiempo es clave para minimizar el daño: “Si no se reacciona a tiempo cuando está el foco iniciado, después se expande y es muy difícil de apagar”, explicó Ezequiel, quien logró apagar con baldes de agua el fuego que tenía prácticamente arriba de su casa, tras horas y horas de esfuerzo junto a sus vecinos.

Destacaron además, en muchos casos, la falta de capacitación del personal y las múltiples “ordenes y contraórdenes” de las autoridades. Pero en todos los sitios afectados casos sucede lo mismo: la falta de recursos.

“Es lamentable que estemos en manos de gente que quiere destruir los pocos recursos que nos quedan”, expresó Franco González, vecino del departamento Cruz del Eje quien relató la triste experiencia de haber logrado apagar un fuego que, de madrugada, se reavivó debido al fuerte viento. Franco también mencionó que muchos bomberos dejan de trabajar cuando se les termina su mochila de agua.

En Villa Giardino hace ya nueve años que los vecinos se capacitaron y formaron una brigada. Ceci y Cintia contaron que participaron de los incendios de Copacabana, en el departamento Ischilín. Desde hace un mes vienen con un trabajo intenso, en coordinación con los bomberos y con mucha gente que participa también con donaciones de equipamiento. Asimismo, mencionaron que muchas veces las instituciones no los dejan entrar a combatir los incendios y, en ese sentido, se ven obligados a “trabajar ilegalmente”.

“Hago turismo rural y va a ser difícil poder invitar gente a visitar la zona. Es un colapso, un ecocidino, va a llevar muchos años recuperar este lugar”, dijo Pablo, de la zona de las cañadas,  quien relató: “El fuego nos llegó el domingo a la madrugada, es la primera vez que el fuego entró al pueblo, en muchos años” y consideró que el criterio de los bomberos fue proteger las casas, algo que “en un momento nos dejó tranquilos, pero después se levantó el viento, creo que fue un error”, ya que las casas se levantan en poco tiempo pero el monte no se recupera tan rápido.

Por su parte, Francisco, de la Brigada Ambiental Cosquín, trabajó en conjunto con el cuartel de bomberos de esa ciudad y explicó que “la política que se maneja en los cuarteles es resguardar la vida. El monte vale mucho más que una casa, pero los protocolos preservan las casas“.

Otros vecinos y vecinas mencionaron el “mal trabajo desde el punto de vista operativo“, por ejemplo cuando se ordenó a tres dotaciones enteras cuidar una escuela, pero sin embargo se quemó todo el resto. También la “predisposición nula” de las autoridades: “el 70 por ciento de los incendios los apagó la gente”. Otro problema es el ganado: “Los pocos animales que quedan va a ser difícil mantenerlos, ya que no hay pastura”, indicaron.

Desde San Marcos Sierras, destacaron que “los bomberos no dejaron nunca de trabajar, trabajamos en conjunto, los guardaparques también, con pocos recursos”.

Allí los vecinos se organizaron para crear botiquines, comida, obtener donaciones y cosas necesarias como borcegos, linternas, handis , guantes, alimentos, mochilas de agua, nafta para los traslados, ruedas de auxilio.

Marco legal

El encuentro virtual contó con la participación de Marcela Fernandez, abogada y vecina de Carlos Paz, donde “si no fuera por los vecinos muchas casas estarían quemadas. Recién al tercer día se reaccionó, de manera descoordinada e improvisada”.

Marcela recordó la Ley de Presupuestos Mínimos 26815 (sistema Federal del Manejo del Fuego) cuyo artículo 12 establece que las obligaciones de las jurisdicciones locales son, entre otras: elaborar un plan de manejo del fuego, implementar el sistema de alerta temprana y evaluación de peligro de incendio; organizar un sistema de detección, comunicación, alarma y despacho; implementar los dispositivos de ataque inicial y ampliado; coordinar el soporte logístico, la sanidad y la seguridad en los operativos; mantener informada a la población sobre el estado de situación; promover la investigación de las causas de los incendios; responder con personal y recursos materiales.

Por otro lado, es importante mencionar el artículo 22bis incorporado por la Ley 13273, el cual establece que en caso de incendios de superficies de bosques nativos, cualquiera sea el titular de los mismos, no podrán realizarse modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio, de acuerdo a las categorías de conservación asignadas por el ordenamiento territorial de los bosques nativos de la jurisdicción correspondiente de la ley 26331, ya que el bosque se regenera.

Sin embargo, la abogada advirtió sobre la inconstitucionalidad de la resolución 227, ya que “no se puede obviar una ley de bosques con una resolución” del Ejecutivo que autoriza construir caminos bajo regímenes de fomento agrícola, ganadero, turístico o minero. 

De esta forma, vecinos y vecinas continúan poniendo el cuerpo y el alma en el monte. Mientras los recursos del Estado tardan en llegar, mientras se pretende pasar por alto leyes conseguidas tras años de lucha, se sigue quemando el bosque nativo y con él su infinidad de servicios ecosistémicos, esenciales para la continuidad de la vida.

Fotos: Macarena Gonzalez