El prototipo fue diseñado por Alejandro Alascio, un ingeniero que contó con el asesoramiento de especialistas en emergentología para diseñar y construir este dispositivo que permitirá cubrir las necesidades de los profesionales más expuestos al contagio porque son los que tienen contacto directo con los posibles casos de coronavirus.

De todos modos, el equipo está previsto como una herramienta apropiada además para el desplazamiento de pacientes con otras enfermedades infecciosas como la gripe A y la meningitis.

La cápsula tiene diferentes aberturas para el manejo de la vía aérea, administración de suero y la realización de reanimación cardiopulmonar (RCP), en caso de que fuera necesario, además de disminuir los riesgos de infección del personal en el traslado de pacientes que revistan enfermedades complejas.

La ministra de Salud provincial, Rossana Chahla, destacó que tanto el diseño como el desarrollo de este proyecto “se llevaron adelante de acuerdo a las necesidades del sistema sanitario”.

Si bien esta cápsula tiene precedentes a nivel mundial, fue rediseñada localmente para su adaptación a las necesidades de los médicos y enfermeros, además de reducir costos.

El ministerio recibió 10 cápsulas y están en proceso de producción otras 10, que estarán a disponibilidad del sector público de salud pero pueden ser solicitadas en calidad de préstamo o donación por los establecimientos privados de la provincia.

Alascio hizo hincapié en lo rápido que se completó el proceso gracias al aporte y las ganas de médicos, enfermeros, camilleros y personal de ambulancia que “sumaron sus experiencias para que el producto funcione de manera eficiente”.

Esta cápsula surge a partir de modificaciones sobre la base de la Iso Chamber internacional que se emplea a nivel mundial pero que reviste elevados costos, ya que antes de la pandemia tenían un precio de mercado de 5.000 dólares, pero desde la aparición del coronavirus el valor se incrementó hasta cinco veces más, mientras que el producto local no supera los 25.000 pesos.

“Quisimos idear algo que fuera útil sin someternos a los exagerados precios que se manejan en este tipo de productos”, explicó a Télam el médico Francisco Barreiro, director de Emergencia Sanitaria del Siprosa.

El prototipo ideado por Alascio fue modificado a partir de los aportes realizados por el personal de emergentología de la provincia: “Hicimos las correcciones y adaptaciones según nuestras necesidades”, agregó Barreiro, que explicó que gracias a esos cambios “se puede hacer reanimación cardiopulmonar, además de pasar medicación mientras se traslada al paciente”.