El dispositivo, fabricado con material bioplástico e impresión 3D, detecta niveles aceptables de dióxido de carbono (CO2) en el ambiente y resulta “cinco veces más rápido y sensible que otros similares. El equipo permite medir si la ventilación generada de forma natural es eficaz”, detalló la Untref.

Participaron en la investigación ingenierios de la carrera Ingeniería Ambiental y de la Licenciatura en Higiene y Seguridad del Trabajo, de la Untref , quienes desarrollaron el dispositivo, acoplado con un sistema de alarmas visuales y sonoras.

Con el sensor “se busca reducir la posibilidad de contagio de la covid-19 en espacios cerrados como aulas, oficinas, salas de espera de centros de salud, entre otros”.

Para desarrollar el dispositivo el grupo de investigación de Aerogeneradores y Materiales “AeroMat” de la Untref, partió de la pregunta acerca del nivel de calidad de aire que se debe mantener en este contexto para evitar contagios.

El dióxido de carbono es un gas incoloro, denso y poco reactivo más pesado que el aire, que emiten las personas mientras respiran. La Untref citó un estudio de la OMS que recomienda que los niveles de concentración de CO2 en interiores no excedan las 1.000 ppm (partes por millón).

Si en un espacio hay muchas personas “el nivel de emisión se multiplica y por ende la concentración de dióxido de carbono aumenta. A medida que la concentración de este gas aumenta también lo hace el porcentaje de veces que este aire ya ha sido inhalado y expirado por otras personas (aire viciado), explicó Lucio Ponzoni, docente e investigador de la Untref y la CNEA, a cargo del equipo de trabajo.

Julio Sola, coordinador de las carreras de Ingeniería Ambiental y Licenciatura en Higiene y Seguridad del Trabajo, recordó acerca del virus Covid-19 que “se creía que la principal vía de contagio era solo a través de superficies contaminadas y de las gotitas expulsadas al toser o estornudar“. Pero estudios recientes indican que la principal vía de contagio del virus “se produce al respirar el aire exhalado por una persona contagiada, en consecuencia este riesgo se incrementa en espacios cerrados o poco ventilados, detalló Sola.

El sensor muestra entonces los valores de concentración de CO2 y su influencia en el riesgo de contagio emitiendo una luz led y un sonido para cada caso. Cuando la concentración es de 400 a 600 ppm la calidad de aire aceptable se enciende una luz verde. Si pasa de 600 a 1000 ppm, el riesgo de contagio aumenta por lo cual se recomienda ventilar el ambiente, y se enciende una luz amarilla.

Finalmente si la concentración es mayor a 1000 ppm, el riesgo de contagio es muy alto, se recomienda evacuar el ambiente y ventilarlo para disminuir los valores de CO2. En ese caso se enciende una luz roja y se emite un sonido mediante el módulo buzzer.

“El diferencial de este equipo es que permite medir si realmente la ventilación que se genera en forma natural, a partir de la apertura de puertas y ventanas, es realmente eficaz. Es decir si la renovación que se produce por esa circulación de aire es la recomendada”, aclaró Sola.

El dispositivo -cuyo costo es de alrededor de 20 dólares por unidad- “servirá para garantizar la vuelta a la presencialidad de las clases en la Universidad de forma más segura. Nos interesa que este dispositivo esté presente en cada una de las aulas para poder monitorear de forma constante el nivel de calidad del aire mientras se vayan desarrollando las clases presenciales”, comentó Sola.