La unidad de endocrinología del Hospital Rivadavia porteño es la primera de un grupo de centros de salud públicos que participa de la investigación que comenzó el estudio sobre vitamina D en pacientes con Covid-19.

“El objetivo del protocolo de la SAEM es evaluar los beneficios que tendría la vitamina D en las funciones no clásicas, como la actividad antiinflamatoria y antitrombogénica en enfermos por coronoavirus a través del suministro, por vía oral, de esta vitamina“, indicó la endocrinóloga Dolores Gómez Glorioso.

Además, explicó que “lo que queremos evaluar es la evolución que tendrían los pacientes con déficit de vitamina D comparado con los que cuentan con los niveles adecuados, y estudiar su actividad anfiinflamatoria y antitrombogénica”.

Respecto al procedimiento del protocolo clínico, precisó que se le extrae sangre a los pacientes, quienes firman previamente su consentimiento para participar del estudio, y “se les da 200 mil unidades de la vitamina D”. A los tres días se puede ver si el paciente tiene valores suficientes y, en caso contrario, se le da un refuerzo. La médica detalló que “una vez congelados los niveles extraídos de sangre se evalúan en conjunto, según las historias clínicas de los pacientes, que dan cuenta de su evolución”.

La vitamina D puede recibirse a través de la piel, la dieta o por suplementos. El cuerpo produce vitamina D naturalmente luego de exponerse a la luz del sol, aunque demasiada exposición puede ocasionar envejecimiento de la piel y cáncer, por lo que muchas personas buscan obtenerla de otras fuentes.

Los pescados grasos como el salmón, el atún y la caballa, el hígado de vaca, el queso, hongos y la yema de huevo son alimentos que tienen vitamina D, mientras otros pueden estar fortificados con esa vitamina, como la leche, cereales, jugo de naranja u otros productos lácteos como el yogurt.