La iniciativa tiene este objetivo: rescatar un cultivo tradicional de la provincia del chamamé, muy utilizado por el pequeño productor correntino porque contribuye al mantenimiento del sistema económico familiar en el campo.

Este cultivo está ligado a la economía familiar como complemento para la alimentación, ya que su principal destino es la elaboración de harinas, cuyos excedentes, en algunos casos son comercializados, lo que incorpora valor agregado a su producción y el precio obtenido por la harina, duplica al del grano.

Los pequeños productores que se dedican al maíz amarillo viven en los departamentos de Lavalle, Colonia Carolina, Yatay, Martínez, Santa Lucía, Cruz de los Milagros, Bella Vista, 3 de Abril, Pando, Tatacuá, Tabay, Pago de los deseos, Empedrado, Mburucuyá, Santa Rosa, San Miguel, Concepción, San Luis del Palmar y Lomas de Vallejos.

Paralelamente se impulsó la creación de tres cooperativas ubicadas estratégicamente en las distintas cuencas maiceras, que están dedicadas a la siembra, asistencia técnica, acopio y comercialización conjunta del grano.

Actualmente, para continuar impulsando el cultivo, el Ministerio está trabajando en la instalación de una planta de elaboración de harinas en Empedrado, para contribuir en el agregado de valor, la generación de mayores ingresos para el productor y creación de nuevas fuentes de empleo, según indicaron desde la cartera provincial.