Se trata de un comercio que funcionaba de manera irregular, sin habilitaciones oficiales, en el kilómetro 111 de la Ruta Nacional 123, de donde se secuestraron casi 1500 cueros de carpinchos en un procedimiento realizado por la delegación local de la Dirección de Recursos Naturales, a cargo de Julio González.

El titular de la Fiscalía Rural, Gerardo Cabral, dijo al medio local El Litoral que la sentencia es “histórica para la provincia de Corrientes” y que “se dio en base a un amparo ambiental que fue promovido desde este recinto”.

Añadió que “hay dos instancias, una es la del fuero civil, que es el que ahora tuvo respuesta, y la otra se halla en el fuero penal, artículo 55 de la Ley 24.051”, la cual establece: “Será reprimido con penas el que, utilizando los residuos a que se refiere la presente ley, envenenare, adulterare o contaminare de un modo peligroso para la salud, el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general”.

Además, será penalizado por atentar contra la fauna y flora silvestres (Ley 22.421), por caza furtiva y tenencia de pieles autóctonas, explicó. Esto se halla en la faz del Tribunal Oral Penal de la Mercedes a la espera de una resolución.

En cuanto a la contaminación comprobada en la curtiembre señaló que “se ha detectado la altísima presencia de cromo: lo permitido es 500 partes por millón y acá había 7.500 partes por millón, o sea 15 veces más de lo permitido”, enfatizó Cabral a este medio.

Vecinos de la zona aledaña a los dos galpones de la firma atestiguaron olores nauseabundos, dolores de cabeza, picazón y alergias en la piel, además de neumonías, patologías que desaparecieron luego de esa suspensión provisoria de actividades.

Los informes periciales dieron cuenta de la presencia de sustancias peligrosas –arsénico, cadmio, cromo total y plomo– tanto en el suelo como en el agua en niveles nocivos para la salud tanto de los vecinos de la planta como para los propios trabajadores de la empresa, la flora y la fauna.