En la Patagonia la inminente construcción de las dos represas sobre el río Santa Cruz causa rechazo en la sociedad, el maratonista Rafael Lim, corrió en forma solitaria 120 kilómetros desde el glaciar Perito Moreno hasta el río con la consigna “dejar que el río siga su curso, libre de represas que lo paren para que desde el glaciar fluya hasta el mar”.

La carrera comenzó a las 5 de la mañana en el Glaciar Perito Moreno y alrededor de las 21.30 hs llegó al paraje Charles Fuhr, donde el río Santa Cruz corre el libertad. “Es una carrera unipersonal, que realizo a quince años de un accidente muy difícil que sufrí un 21 de diciembre, y sumado a eso llevo la bandera de no a las represas”, expresó a la prensa Lim, quien comenzó a correr luego de recuperarse de un accidente automovilístico que sufrió en Puerto Deseado en el año 2002. Desde el año 2013 es maratonista de grandes distancias.

Lim corrió 16 horas, con duras condiciones climáticas. “Fue muy emotivo llegar al río a la altura del puente en Charles Fuhr, los últimos 4 kilómetros con su hijo Pablo de ocho años, apasionado del macá tobiano y unirnos con la satisfacción del objetivo cumplido”, contó Jorge Yanicelli, que lo asistió en un vehículo de apoyo.

La idea de sumar su carrera a la causa del rechazo a la construcción de las represas se dio a partir de un encuentro con Jorge Yanicelli, quien es miembro del colectivo ambiental “Río Santa Cruz sin represas”. “A mediados de mayo Jorge me llevó a entrenar por un picadero por la zona del río, donde corrí por horas evitando pisar puntas de flecha y otros elementos, y me pareció terrible lo que van a hacer sin saber si están construyendo sobre patrimonio arqueológico”, reflexionó.

A partir de ese momento comenzó a correr por diferentes cerros, como el Buenos Aires, Frías y el Corredor Wiliche. En todas estas solitarias hazañas, llevó la bandera de la agrupación para difundir su rechazo a la construcción de las represas en tierras de enorme importancia biológica y arqueológica. Como estas mega construcciónes serán hechas con capitales chinos, se instaló en Santa Cruz un pensamiento xonófobo. “Muchos aquí se expresan contra los chinos, y no estoy de acuerdo con esto, yo les inculco a mis hijos el no a la descriminación y a la xonofobia” Lim es hijo de coreanos.

Acerca de su rechazo a la construcción de la represas, Lim entiende que será perjudicial para el macá tobiano, el ave que anida en el río y que está en peligro de extinción. “Se quiere tapar la historia con agua, también supondrá un impacto demográfico por la cantidad de obreros que vendrán a trabajar. Si hoy estamos como estamos con la educación y la salud, no quiero pensar lo que será con 10.000 personas más, porque no son solo 5.000 trabajadores, sino familias”. El río Santa Cruz es el último río glaciar libre de nuestro país.