En un país extenso como la Argentina en un contexto de una pandemia, la posibilidad de garantizar testeos a todos aquellos que lo necesiten podría implicar dificultades económicas, de tiempo, infraestructurales, logísticas y hasta de acceso a recursos que necesitan importarse y tienen una alta demanda global.

ELA-CHEMSTRIP no sólo posibilita detectar el genoma del Coronavirus SARS-CoV-2 en muestras de ARN, con similar sensibilidad y especificidad que la técnica usada por el ANLIS/Malbrán y los centros descentralizados, sino que también permite acortar los tiempos, reducir costos (dado que el equipamiento que requiere es menos sofisticado, más económico e implica un porcentaje menor de insumos importados) y no necesita ser maniobrado por personal altamente calificado. Además, este nuevo kit permite hacer un diagnóstico temprano de COVID-19.

Las pruebas de validación mostraron cerca de un 96 por ciento de sensibilidad (es decir, arrojaron muy pocos falsos negativos) y un 100 por ciento de especificidad, lo que significa que no hubo ningún falso positivo. Es importante destacar que las muestras positivas tenían distintos niveles de carga viral y correspondían tanto a pacientes sintomáticos como asintomáticos.

El proyecto de desarrollo, enmarcado en la Unidad Coronavirus COVID-19 (creada en conjunto por el MINCyT, el CONICET y la Agencia I+D+i), es producto de una asociación entre la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Universidad Nacional de Quilmes (UNQUI) y las empresas de base tecnológica CHEMTEST y Productos Bio-lógicos SA (PB-L). Diego Comerci, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIBIO, CONICET-UNSAM) y socio de CHEMTEST, y Marcos Bilen, investigador del Consejo en el Laboratorio de Ingeniería Genética y Biología Molecular y Celular (LIGBCM, UNQUI) y parte de PB-L, lideraron el desarrollo.

“La idea que nos propusimos fue armar un sistema integral de detección de SARS-CoV-2 que sea simple de implementar y que se pueda realizar en el territorio, es decir, en centros de atención de baja complejidad, unidades móviles o incluso en laboratorios de campañas, que no cuentan con equipamientos sofisticados y costosos como un equipo de RT-PCR”, afirma Diego Comerci.