Diez familias decidieron unirse y hacer al sur de Mar del Plata, cerca de la Playa Serena, un barrio ecológico con casas basadas en la técnica de la permacultura. La unión y la construcción se hace a partir de la Cooperativa Caminantes. Esta barrio plantea una forma de vida natural. Las casas, hechas con distintas técnica de adobe, aseguran un aprovechamiento de los recursos naturales. 

“La intención de este colectivo de familias es desarrollar en el predio diez viviendas con lugares comunes para todos y otros sitios privados para cada integrante del proyecto que así lo desee. A partir de lo realizado por un montón de otras organizaciones y emprendimientos como el de la cooperativa Caminantes, nos movilizó la intención de empezar a trabajar en el acceso a la tierra y al hábitat. En un principio la idea era desarrollar una iniciativa educativa relacionada a una chacra permacultural, en conjunto con el municipio, con un voluntariado y con capacitación de la gente, pero fue algo que no prosperó”, cuenta Carolina, una de las integrantes del grupo al portal 0223

La permacultura por definición es un sistema de principios de diseño agrícola, social, político y económico basado en los patrones y las características del ecosistema natural.Tiene muchas ramas, entre las que se incluyen el diseño ecológico, la ingeniería ecológica, diseño ambiental, la construcción y la gestión integrada de los recursos hídricos, que desarrolla la arquitectura sostenible y los sistemas agrícolas de automantenimiento modelados desde los ecosistemas naturales. En la provincia de Buenos Aires hay varios ejemplos de emprendimientos hechos en permacultura. En el partido de Las Flores podemos encontrar el Complejo Yamay y en Tandil, Kurache, en ambos casos se trata de casas hechas bajo este concepto, que trasciende el hecho habitacional. La permacultura es un estilo de vida que persigue la soberanía alimentaria y energética.

En el caso del barrio marplatense, estas diez familias hace tres años que coincideron en la necesidad de cambiar de vida. “El tiempo y la necesidad de la vivienda fue una realidad incontrastable y la zona ya la teníamos definida, porque hay muchos otros de nuestros proyectos que se vinculan con el sur de Mar del Plata. Así fue que terminamos por acceder a la tierra, porque para la idea necesitábamos conseguir una gran extensión, mínimo de una hectárea, a fin de que cada uno pueda tener su vivienda en particular y también contar con un espacio productivo comunal, de dispersión y forestación”, detalla Carolina,

Una vez que tuvieron la tierra, el próximo paso fue presentar el diseño con la ubicación de las 10 casas, lo más importante fue organizar de tal modo las casas para que ninguna pudiera obstaculizar a la otra. “Lo hicimos para no perjudicarnos con la luz solar o con los árboles que cada uno quiera plantar. Habrá tres núcleos de viviendas y la idea es que cada uno utilice el espacio como prefiera. Sí hay ciertas normas para no tener conflictos y poder disponer de lugares íntimos” El concepto del barrio es que puedan vivir diez familias, pero en sí que resulte una unidad completamente sustentable. “Buscamos una perspectiva amigable con el medio ambiente“, cuenta al portal otro de los habitantes y miembro de la Cooperativa Caminantes. El hecho no es poca cosa, la idea que siguen es inspiradora: están creando un barrio sustentable donde todo está por hacerse.

En Mar del Plata la construcción de adobe está reglamentada, en este sentido, no tienen problemas. “No hay trabas en cuanto a la presentación de planos, la ordenanza que aprobó el municipio el año pasado abre un panorama. Mientras uno pueda fundamentar porque se construye de tal manera, y porque utiliza determinado tipo de materiales, es viable. Nosotros estamos diseñando un barrio, nos estamos corriendo de los parámetros que se usan en cuanto al código urbano habitual. Esto es algo que está sucediendo en muchos lados y la gente insiste en sumarse” La primera de las casas estará lista para fin de año y piensan que la primera familia podrá mudarse para esa fecha, mientras, las demás continúan trabajando. Hacer estas casas supone un trabajo colectivo, donde lo que cuenta es la experiencia que se gana. Toda la familia participa de la construcción permacultural.