Por Leandro Vesco / Fuente: InfogeI

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) desarrolló la primera planta de tratamiento de pilas del país, en la cual se logran eliminar los tóxicos que pueden ocasionar graves daños a la salud y al medio ambiente, y reciclar los metales.

La planta PLAPIMU-LASEISIC, es un centro de investigación y desarrollo de diferentes proyectos perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y a la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires.

Este espacio, fue concebido, diseñado y originado “con un método simple”, según explicaron especialistas de la Universidad platense, que aseguran que el proceso de reciclado de las pilas es “económico y absolutamente sustentable”, según precisó el doctor en química, Horacio Thomas, a cargo de la Planta y director del laboratorio.

“La idea fue desarrollar un proceso que permitiera recuperara los metales presentes en las pilas agotadas logrando un doble propósito, por un lado evitar la contaminación de suelos y aguas subterráneas y por otro recuperar los metales para su reutilización, disminuyendo la explotación minera y la contaminación en la producción de los mismos”, explicó el especialista.

En ese sentido, aclaró que “la disposición final de las pilas agotadas constituye en problema ambiental serio, tanto por su magnitud, como por la escasez de alternativas viables, desde el punto de vista ambiental, social o económico”.

Es por ello que en esta planta, creada por especialistas de la UNLP en Camino Centenario y 506, una vez que las pilas son separadas, se tratan en una solución de ácido sulfúrico generada por un proceso biotecnológico que les permite reciclar 80 kilos de pilas por mes, lo cual es equivalente al consumo de pilas de una población de unos 8.000 habitantes.

En ese sentido, Horacio Thomas detalló que “para evitar contaminaciones se eligió un método biotecnológico para la obtención del ácido sulfúrico por oxidación de azufre elemental con bacterias”. Los especialistas valoraron que “los metales recuperados pueden ser reinsertados en la industria para su uso. De esta manera se transforma un residuo tóxico en algo aprovechable de diversas maneras”