Una nueva localidad de Buenos Aires se suma a los sitios del país que apuestan a la producción de una energía más amigable con el medio ambiente. Se trata de la Escuela Agrotécnica Salesiana Carlos M. Casares, situada en Del Valle, departamento de 25 de Mayo, donde el desarrollo educativo involucra la posibilidad de tratar los desechos generados por un tambo y por la cría de cerdos y gallinas para producir biogás, que se utilizará para la calefacción de 300 alumnos y para hacer biofertilizantes.

La primera planta del país que produjo electricidad a partir de los desperdicios vacunos se halla en el establecimiento “La Micaela”, que abastece a parte de la ciudad de Carlos Tejedor. A partir de la idea que decidió llevar adelante el productor ganadero Luis Urdangarín junto con Biogás Argentina, se complementa la distribución de energía con biogás, y cuando la planta produzca en un cien por ciento con biogás podrá alcanzar el abastecimiento de hasta 200 viviendas.

El proceso consiste en la fermentación anaeróbica. Son microorganismos que degradan la materia orgánica y liberan gas metano con dióxido de carbono (biogás). Este biogás es combustible y puede ser usado en una caldera para obtener agua caliente o en grupos electrógenos que dan energía eléctrica, además de fabricar fertilizantes ecológicos para todo el campo.

 

“La energía se destina al pueblo, hay convenios del productor con la cooperativa eléctrica. Gracias al Proinged (Programa de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida de la Provincia de Buenos Aires), pudimos hacer esos vínculos y llevar adelante la iniciativa”, señaló a Télam Martín Pinos, ingeniero de Biogás Argentina, pionero en el proyecto.

El especialista que junto el agrónomo Ezequiel Weibel se capacitó en Alemania a través de IncUBAgro, incubadora de emprendimientos tecnológicos de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), explicó que en febrero arrancó la distribución de energía, y que al ser el primero en la provincia de este tipo, “costó y hubo obstáculos”, pero que finalmente “está funcionando muy bien”.

“Se puede ir reemplazando paulatinamente a la energía fósil, no sólo con estiércol sino también usando forrajes o basura orgánica. Existe el biogás que junto con la energía eólica y la solar sería ideal para poder remplazando el combustible fósil, están los recursos para que ocurra”, señaló Pino. “Los efluentes de los animales terminan vertiéndose sobre ríos y terrenos y contaminan el agua, daña el medio ambiente. Noté que el biogás no sólo trata el problema ambiental sino que reemplaza la energía“, reconoció.