Por Andrea Albertano. Fotos: Gentileza Cooperativa Aromáticas Alto Valle.

Mabel y Benito tienen una pequen?a parcela donde aprendieron a cultivar ore?gano, adema?s de lavanda y romero; habi?a que buscarle la vuelta a la economi?a familiar, dicen. Liliana es empleada pu?blica y destino? parte de su chacra a la produccio?n de plantines. Y no contenta con eso, se capacito? en cosme?tica: ya sabe hacer jabones, agua de rosas y crema de jarilla.

Ellos, juntos a otros nueve productores de esta verde regio?n rionegrina (la zona que va desde Contralmirante Cordero hasta Allen), conforman la cooperativa Asociacio?n de Productores de Aroma?ticas Alto Valle, una unio?n para potenciar su trabajo y ofrecer una alternativa “juntos” al monocultivo de pera y manzana.

Se conocieron en 2003, de casualidad, en una capacitacio?n sobre el cultivo de ore?gano a la que -cuentan- asistieron en busca de una actividad complementaria. Desde entonces, de la mano de INTA, junto a Adeco Crear y los municipios de Cipoletti y Ferna?ndez Oro, unieron voluntades, suen?os y esperanzas. Y crearon la ONG que cuenta con personeri?a juri?dica desde 2004, an?o en que adema?s se conformaron en grupo de Cambio Rural de Inta, entidad de la cual recibieron capacitacio?n.

Como en la zona casi no habi?a experiencia en produccio?n de ore?gano tuvieron que ir experimentando; vieron co?mo se iban adaptando las plantas y co?mo resultaba lo aprendido. Incluso viajaron a otras provincias para sumar conocimientos.

“Siempre nos propusimos trabajar con distintas instituciones y afianzarnos como grupo”, detalla Mari?a Laura Berzins, asesora de Cambio Rural, quien conversa con El Federal en el galpo?n que tienen para envasado y procesamiento, un sitio que el municipio de Ferna?ndez Oro les cedio? en comodato por diez an?os en 2008.
Trayectoria

Ya paso? una de?cada desde que iniciaron el camino. Y fue tambie?n en 2008, por medio del municipio de Cipoletti, cuando gestionaron un subsidio al Ministerio de Trabajo de la Nacio?n para comprar ma?quinas. Habi?a que procesar la produccio?n de ore?gano despue?s del primer an?o de cultivo y no habi?a plata para ma?quinas de u?ltima generacio?n. Entonces, se unieron y pusieron destreza e ingenio.

“Lo primero que hicimos fue comprar una descobajadora de uva de una bodega abandonada y la adaptamos con una zaranda, que manda- mos hacer a un herrero y ahora la usamos para despalillar”, comenta Mari?a Laura. La ma?quina, insignia orgullo de la cooperativa, puede dar 50 kilos de ore?gano procesado por hora.

Ma?s tarde, sumaron un molino triturador que se usa para perejil, hierbas medicinales y para otras plantas que se consumen en infusio?n. Tiene mallas de distintos taman?os: lo que se obtiene de la ma?s pequen?a se usa para hierbas finas molidas (que pueden reemplazar a la sal) y la que resulta de la ma?s gruesa, se comercializa como mezcla de hierbas.

“Al principio -recuerda la productora- cada uno procesaba manualmente su produccio?n y la vendi?a al familiar, al vecino. Luego vendieron en negocios locales pero, como no queri?an ser competencia entre ellos, decidieron comercializar en conjunto. El proceso no fue fa?cil pero hoy mezclan y envasan ellos mismos, nada menos que el producto de todos.”

El camino de la produccio?n es el siguiente: los asociados secan las aroma?ticas en sus propias chacras, en camas de descanso o sombreaderos. “Lo bueno de nuestra zona es el clima y la escasa humedad, lo que permite concentrar los aceites esenciales, el color y el aroma”, detalla Mari?a Laura.

Luego las llevan al galpo?n. Cuando llegan, se revisa la produccio?n o se deja para que se evalu?e. Tienen que cumplir ciertos esta?ndares de calidad y protocolos de produccio?n; por ejemplo, no pueden usar agroqui?micos ni traer restos de malezas, por riesgo de plagas.

En el caso de hojas de segunda seleccio?n, con manchitas o no tan lindas a la vista, se opta para usarlas en aceites esenciales, una de las te?cnicas que han logrado aprender para mejorar su trabajo.

Esencia

Un proyecto que tuvieron siempre en mente fue el de los aceites esenciales. Como siempre, arrancaron con la capacitacio?n y finalmente adquirieron un destilador semiindustrial que les permite aprovechar hierbas de segunda cosecha o de menor calidad pero que son muy buenas en te?rminos organole?pticos.

“El destilador -explica Mari?a Laura- es como una olla a presio?n. El vapor va pasando a trave?s de las hierbas que se ponen en un canasto.” De este proceso se obtienen dos tipos de sustancias: los aceites esenciales propiamente dichos, que son concentrados exquisitos que se usan en aromaterapia; y por otro lado, las aguas florales o hidrolatos (agua destilada con mole?culas de aceites que no se separaron), que sirven para la cosme?tica.

Con el destilador se pueden obtener 10 mililitros de aceite por kilo de hoja, o sea un uno por ciento. Ya han preparado con hidrolato, jabones, cremas de menta y eucalipto y otras exquisitas variedades. Para tener una idea, los diez mililitros de aceite esencial de romero lo esta?n comercializando a 70 pesos, mientras que el de ore?gano, esta? a $ 180. Adema?s, han preparado talcos, para los que se usa la hierba molida mezclada con fe?cula de mai?z.

El arte de vender

En la planta de procesamiento tienen un a?rea para el fraccionamiento y envasado. Adema?s de las tradicionales hierbas, ya lograron incursionar en otras variantes ma?s gourmet, como las combinaciones de cascaritas y yuyos para el mate, en envases de 10 gramos, que actualmente se venden en la zona de la Cordillera. Adema?s, venden melisa con limo?n o menta con pomelo, entre otras variantes.

Tambie?n envasan mezcla de condimentos para pescado, pollo y carnes rojas ma?s el cla?sico laurel, una aroma?tica que suele importarse de Turqui?a. “Los productos que se originan en estas tierras concentran mejor los aceites esenciales (por la baja humedad relativa) y se secan a la sombra, con lo cual se mantiene el color verde y no se decoloran. Por eso son de muy buena calidad y tan aroma?ticas”, resume Mari?a Laura.

Pero adema?s de los productos tradicionales, el grupo ha logrado posicionarse en el mercado con un recurso distinto y atractivo que, adema?s, ayuda a mejorar la salud. Segu?n la Fundacio?n Espan?ola del Corazo?n (FEC), reducir a la mitad el consumo diario de sal implica beneficios comparables a los derivados de dejar de fumar.

Y por eso, esta ONG desarrollo? una mezcla de hierbas finamente molidas, que permite prescindir de la sal a la hora de condimentar las comidas. La presentaron este invierno en la muestra Caminos y Sabores, con un e?xito rotundo.

“Las hierbas finamente molidas son una mezcla de ore?gano, menta, romero y salvia que se vende dentro de un salero y permite reemplazar la sal en las comidas”, detallo? Berzins. Y aseguro? que su presentacio?n tuvo “muy buena aceptacio?n de los consumidores” quienes ahora pueden “sazonar sus alimentos con esta alternativa sana”.

Destaco? que esto sirve para “volver a la esencia, a lo natural, degustar los aromas de la abuela, los sabores de las comidas y a consumir menos sal”, y subrayo? el objetivo de la cooperativa: “Trabajamos para mejorar la calidad de vida de la poblacio?n a escala regional y estamos en plena etapa de desarrollo comercial, en el que los consumidores ya identifican nuestra marca y productos”