Tres amigos tuvieron una idea genial: crear la “Comunidad Huerta”, una red social que se establece como un puente entre las personas que quieren comer alimentos orgánicos y las huertas que las producen. Acercan al productor con el consumidor sin intermediarios. “Nuestro deseo es que todas las frutas y verduras que podamos llegar a comer o consumir, sean libre de venenos. Debería ser un derecho para todos”, asegura uno de sus creadores.

Emiliano Favini, Maximiliano Bonacquisti y Rodrigo González viven en Malvinas Argentinas (Buenos Aires), a comienzos de año entendieron que era momento de pasar a la acción directa. Las huertas en el área periurbana son cada vez más usuales sólo que no existía un espacio o plataforma que las divulgue y las localice. Este vacío más la necesidad de modificar la alimentación para lograr independencia de los alimentos que ofrece el mercado dispararon la creatividad e impulsaron la creación de la “Comunidad Huerta”

“Conectar a través de las nuevas tecnologías el ecosistema agroecológico con las personas. Promover el conocimiento necesario para que cada vez más personas puedan cultivar sus alimentos. Ayudar a difundir las actividades de todos los que trabajan la tierra con amabilidad y respeto. Incentivar las ventas e intercambios de productos agroecológicos, y seguir ayudando a generar un cambio de conciencia sobre el cuidado de nuestro planeta“, esta es la misión que se trazaron y que comunican en sus redes.

En enero pusieron en la web la versión beta de su red social y pronto la página se alimentó de los protagonistas del cambio: huerteros y consumidores de alimentos orgánicos, pero también de personas que entendieron que en cualquier espacio de una casa es posible hacer una huerta para auto abastecerse de verduras sin pesticidas.  “En este momento hay más de 60 huertas registradas tanto en Argentina como en Colombia y Uruguay. Y cientos de usuarios a los que ya logramos darles un beneficio”, comenta a Clarin Emiliano.

La Comunidad tiene un mapa con las huertas más cercanas al domicilio de la persona que navega por la plataforma, pero también tiene todas las herramientas para capacitar online acerca de los pasos a seguir para crear una huerta urbana. “Nos contactó una chica con problemas de salud que necesitaba alimentarse con productos orgánicos y no sabía dónde conseguirlos. Logramos hacerle el contacto. Ella pudo adquirir lo necesario y el productor local consiguió difundir su negocio”, resume Emiliano el espíritu de la red social. Mientras más personas sepan cómo hacer una huerta y dónde comprar alimentos libres de agrotóxicos, más rápido será el cambio de paradigma que se necesita para salir del círculo del mercado de venta de verduras tradicional, donde la presencia de agrotóxicos contamina toda la producción.

Cualquiera puede tener una huerta, no hace falta un terreno grande. La recomendación es armarla en el espacio con más luz solar posible, empezar de a poco y no frustrarse, es clave un compost, el nutriente disponible para las plantas. Es bueno para ellas porque crecen saludables y, por otro lado, porque nos hacemos cargo de nuestros residuos orgánicos”, concluye Emiliano. Los tres amigos de Malvinas Argentina lograron modificar pequeñas realidades, que es como se produce el cambio global.

Participá en la Comunidad Huerta