Un equipo de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Eindhove, Países Bajos, desarrollaron un vehículo con materiales biodegradables para para el chasis, la carrocería y el interior, y aluminio y fibra de carbono en la estructura.

Se trata de un prototipo urbano que bautizaron “Lina”. Para su fabricación se utilizaron fibras como lino y caña de azúcar, y una combinación de resinas y plásticos biodegradables, con una relación entre peso y resistencia similar a la de la fibra de vidrio.

Entre las capas de este compuesto de lino se incorporó un núcleo de plástico obtenido enteramente de la remolacha azucarera, que brinda rigidez.

El sistema de propulsión es eléctrico y está formado por dos motores que envían su fuerza únicamente al eje delantero y un conjunto de baterías modulares (tres) de iones de litio. El vehículo es capaz de alcanzar 85 km/h, velocidad más que suficiente en el ámbito para el que está diseñado: la ciudad. La principal ventaja es su eficiencia.