La producción cunícola que desarrolló la provincia de La Rioja en los últimos años tuvo su impulso a partir de la instalación del matadero frigorífico para conejos en la Colonia Cunícola Riojana, ubicada en la zona de “El Puesto”, en Sanagasta. Es el centro neurálgico de la producción, donde están el frigorífico, el matadero y el laboratorio genético. Hoy mantienen unas 120 madres en producción y una capacidad de faena mensual de seis mil conejos. “La idea es que con cien madres, para una familia tipo el negocio es rentable. Los costos están diluidos entorno a los miembros de esa familia, pensados para que con un empleado se logre llevar adelante el criadero”, dice el presidente de la empresa, Jorge Eduardo Ghiglia.
Los números cantan y tan sólo ver los ciclos de las conejas que son de entre 45 y 50 días, deja entender porque es un negocio redondo. Por madre se tienen entre 9 y 10 conejitos por camada que llegan a tener entre seis y siete veces al año. El peso de faena se calcula entre 2,300 hasta 2,500 porque si “se supera ese peso, el conejo sigue engordando, crece poco, come mucho y acumula grasa, lo cual no lo hace rentable”, explica Ghiglia.
De las siete cooperativas distribuidas en los diferentes departamentos riojanos, cada una abarca entre 10 y 15 pequeños productores y la recolección de los animales y el pago está a cargo de la empresa que regentea Ghiglia que en su estructura industrial logra el manejo de entre 800 y mil madres, además de contar con las pautas y aprobación del Senasa. Desde Sanagasta además de asesorar y capacitar, se trabaja con los machos y la inseminación artificial. Con un macho se insemina a diez hembras.

Progresos. El diseño de las jaulas, con un sector semienterrado para proteger a la coneja de las diferencias de temperaturas ha sido uno de los logros además de representar un sistema “limpio”, es ágil brindar el alimento, el control sanitario y la limpieza, porque los deshechos del animal caen directamente al suelo que se junta y ya se está planificando trabajar como producto el guano.
Ghiglia lleva a El Federal a comprobar una idea simple. Se recorre la línea de producción de sesenta jaulas y en ninguna las conejas se encuentran nerviosas ni escondidas. Están tranquilas. “Un detalle para entender que los animales están bien, están tranquilos y sin estrés”. En la actualidad son los horticultores quienes reutilizan como abono natural en la tierra el guano que se obtiene. Lo mismo ocurre con el cuero que en este momento se seca, se embolsa y se envía a Buenos Aires.
Desde 2003 a la actualidad, se apunta a tres niveles de desarrollo: el posicionamiento de la carne de conejo en el mercado local riojano con la venta en carnicerías, restaurantes y en ferias; la comercialización a nivel nacional, ya está llegando a Córdoba, Santiago del Estero y Catamarca: y el tercer nivel de desarrollo es la exportación, la prueba fue la concreción de una venta a Bélgica con sello de conejos riojanos. Ghiglia y los productores tienen todos los estudios hechos para profundizar la producción porque se sabe, que la carne de conejo “tiene bajo colesterol; alta digestibilidad y bajo sodio. Además de ser muy dúctil, para distintos preparados”.
Sin embargo, para los hacedores lo importante de este proyecto es la asistencia social a los productores y sus familias; la diversificación de las producciones tradicionales y contribuir a la integración entre los productores y sus grupos de manera tal que el ciclo completo permita que las familias se mantengan con esta producción en el tiempo y que se logre el ciclo comercial completo.