Según un informe de WWF, la organización independiente de conservaciòn (antes conocida como Fondo Mundial para la Naturaleza), el océano sería la séptima economía mundial, con un valor anual en bienes y servicios de US$2,5 billones. Sin embargo, se encuentra amenazado por el cambio climático, y la sobreexplotación y mal uso de sus recursos.

Para restaurar todo su potencial el informe propone 8 soluciones, 3 prioritarias: incluir la recuperación del océano en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU; firmar un acuerdo internacional en París (COP 12) para enfrentar el calentamiento y la acidificación de los océanos, y cumplir los compromisos de proteger 10% de las áreas marítimas y costeras a 2020.

El informe “Reviviendo la economía del océano: la necesidad de actuar en 2015” de la Organización Mundial de Conservación (WWF) analiza el papel del océano como motor económico y destaca las amenazas que lo están acercando al colapso ecológico.

Según la estimación conservadora del informe, el valor de los activos clave del océano ascendería a, como mínimo, 24 billones de dólares. Si se compara con las diez mayores economías mundiales, el océano estaría la séptima, con un valor anual en bienes y servicios de US$2,5 billones, detrás de los Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Francia, y el Reino Unido.

A su vez, se destaca que 2/3 del valor anual que nos ofrece el océano dependen de la salud de sus ecosistemas. Sin embargo, éstos se encuentran amenazados por el cambio climático y la sobreexplotación y mal uso de sus recursos.

Así, al actual ritmo de calentamiento, los arrecifes de coral –que dan alimentos, empleo y protegen de las tormentas a cientos de millones de personas – habrán desaparecido completamente en 2050.

No sólo se trata de la temperatura: el océano tardará cientos de generaciones humanas en revertir el aumento de la acidez provocada por el cambio climático. Por su parte, la sobreexplotación es otra de las grandes causas del declive del océano, con el 90% de los caladeros mundiales sobreexplotados o plenamente explotados. Por ejemplo, la población de atún rojo del Pacífico ha sufrido un declive del 96%.

“El ecosistema marino del Mar Argentino no se encuentra ajeno a esta problemática. Para asegurar un mar sano y productivo para las actuales y futuras generaciones, desde Vida Silvestre promovemos la implementación efectiva del Manejo Basado en el Ecosistema, que apunta a gestionar los recursos pesqueros a partir de una mirada integral del ecosistema, y promoviendo prácticas que aseguren que la actividad económica respete y se adapte a los ciclos naturales y procesos de nuestro mar.”, sostiene Guillermo Cañete, coordinador del Programa Marino de la Fundación Vida Silvestre Argentina, entidad asociada a WWF. Y continúa, “Las pesquerías de pescado blanco, especialmente la merluza común, son la columna vertebral sobre la cual se generó la industria pesquera en la Argentina, representan un porcentaje muy importante de las exportaciones (alrededor del 25%) y generan más de 20.000 puestos de trabajo”.

La investigación reflejada en el informe demuestra que el océano está cambiando más rápido ahora que en cualquier otro momento en millones de años. Al mismo tiempo, el aumento de la población humana y nuestra dependencia con la salud de los mares convierte la restauración de la economía oceánica en un asunto de máxima prioridad global.

En este sentido, el informe presenta un plan de acción de ocho puntos que restauraría los recursos del océano en todo su potencial:

1. Garantizar elementos para la recuperación del oceáno en la Agenda Post 2015 de la Organización de las Naciones Unidas, incluyendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
2. Firmar un acuerdo internacional ambicioso en París en diciembre de 2015 (COP 12) que permitirá la rápida descarbonización de nuestras economías y sociedades.
3. Proteger el 10% de las áreas costeras y marinas a 2020.
4. Asegurar que la sobreexplotación y la destrucción de las pesquerías no continúe y resolver el problema de la pesca ilegal.
5. Garantizar la gestión sostenible del océano a través de mecanismos internacionales de negociación y colaboración.
6. Crear una red de alianzas intersectoriales para compartir ideas, soluciones y planes para las prácticas sostenibles.
7. Desarrollar contabilidades completas, transparentes y públicas de los beneficios, bienes y servicios que el océano provee.
8. Desarrollar una plataforma internacional para impulsar y compartir soluciones y conocimientos relacionados con el océano para comprender los problemas, soluciones y metodologías evaluadas y aplicadas.

El informe, elaborado en colaboración con el Instituto de Cambio Global de la Universidad de Queensland y The Boston ConsultingGroup (BCG), es la revisión más completa hasta la fecha del valor de los activos del océano.

“Reviviendo la economía del océano” revela la inmensa riqueza del océano a través de la valoración de sus bienes y servicios -desde las pesquerías a la protección costera frente a tormentas-, pero el informe también describe el implacable asalto a sus recursos debido a la sobreexplotación, el mal uso y el cambio climático.