Ya con el frío invernal instalado, se pueden encarar varias tareas útiles en el jardín. Pode todas las Verbenas perennes bien bajas como si les hubiera pasado una máquina de cortar el césped. En la primavera brotarán con gran energía y florecerán en abundancia. Carpa el suelo y agregue el resultado de la poda y otros restos de material orgánico seco.
Si aún no las ha utilizado incluya en los primeros estratos de sus borduras florales a las Bergenias llamadas comúnmente Hortensia de invierno. Son muy rústicas, soportan bajas temperaturas y la media sombra, no son exigentes en suelo pero sí en humedad. Sus inflorescencias con flores de color rosa se mantienen durante mucho tiempo. La puede multiplicar por división de matas o por gajos que al poco tiempo enraizan. Controle los ataques de caracoles y babosas pues les resultan muy atractivas.
Con las temperaturas tan bajas que se registran en el país, su parque o jardín deberá estar preparado para recibirlas sin que dañen a sus plantas más sensibles. A éstas, cúbralas con una capa doble de tela antiheladas u otro material semejante, proteja las raíces con un mulch de por lo menos 5 a 10 cm de hojas secas, chips de madera de cualquier leñosa seca o corteza de pino o con varias capas de papel de diario. Fertilícelas con potasio para que resistan mejor esa adversidad climática.

Cambios. Las floraciones mermarán y los frutos comenzarán a tomar los colores y tonalidades propios de la madurez. Las borduras florales paulatinamente irán desmereciendo sus flores. Los céspedes formados por especies de crecimiento y desarrollo primavero-estival (megatérmicas) irán paulatinamente decreciendo en su vigor y con las heladas alguna de ellas amarillearán, como, por caso, el Pasto de los Jesuitas (Axonopus compressus) y la Bermuda grass (Cynodon dactylon) se encuentra en completa dormancia. Sobre esta última es el mejor momento para controlar malezas con herbicidas totales pues no la afectan. Continúe agregando fertilizante T 15 en el césped. Recoja los frutos maduros y las semillas de las especies que le gustaría repetir en su bordura floral.
Antes de guardarlos, oréelos  para que no tengan tanta humedad, colóquelos en envases o sobres de papel madera o de “almacenero”, espolvoréelos con muy poco fungicida para prevenir el ataque de hongos durante el almacenamiento y escriba sobre ellos el nombre de la especie, color de la flor y fecha de recolección. Si los frutos son carnosos macérelos previamente en un recipiente con agua, quite la pulpa de las semillas y séquelos muy bien. Guárdelos en un sitio que tenga las mismas condiciones ambientales que para los plaguicidas.
Verifique y marque con palitos de ramas secas u otro elemento visible, los sectores que se inundan por depresiones del terreno y emparéjelos con un top-dressing con una mezcla de arena gruesa de río y muy poca materia orgánica. En esos lugares construya pozos drenantes. Siembre Amapolas, Arvejilla de olor, Centáureas, Conejitos, Coreopsis, Crisantemos, Espuela de Caballero, Lupino y plante algunas bulbosas como Amaryllis, Azucenas, Crocus, Fresias, Jacintos, Junquillos, Muscaris, Narcisos, Tulipanes y Watsonias. Ahora que los árboles y arbustos caducifolios han perdido su follaje puede practicar poda de formación, de rejuvenecimiento y de limpieza.
Si ha podado sus rosales puede hacer estacas para multiplicar sus plantas. Es el momento de trasplantar a raíz desnuda las especies caducifolias como los rosales. Trasplante y plante especies de hojas persistentes con pan de tierra. Ramitas, hojas, flores y frutos que sean el resultado de la poda y las que no están enfermas inclúyalas en el compost o en el suelo para reciclar la materia orgánica. A sus plantas frutales y a las leñosas de hojas caducas que son susceptibles recurrentemente a plagas y enfermedades pulverícelas con Polisulfuro de Calcio siguiendo el instructivo de la marca comercial que lo elabora.