Por Leandro Vesco / Fuente: InfogeI

Unas tablas de madera y la suerte de que no venga una correntada o un viento fuerte. Este precacio puente es la única vía de acceso que conecta a los más de 200 pobladores de la localidad de Amadores, cercana al límite con el territorio tucumano, con una posta sanitaria, la escuela rural Nº 212 y la escuela secundaria Nº 17. Vecinos reclaman que se construya un puente de forma urgente. Un puente seguro y estable.

Si bien  la localidad suele ser reconocida por su atractivo de las ruinas del templo construido por los Jesuitas en el siglo XVIII, que fue declarado monumento histórico provincial, esta vez el pequeño pueblo fue noticia en los medios catamarqueños por una realidad más triste.Y es que los vecinos de la Amadores salieron recientemente a pedir la construcción de un puente que atraviesa el río Paclín y que fue destruido tras las últimas crecientes. Hace días que esperan pacientemente la solución, pero hasta ahora sólo ven desidia y oyen el silencio gubernamental.

Según contaron los vecinos, más de 200 personas deben cruzar diariamente por una precaria y peligrosa pasarela de madera para poder llegar a los principales accesos públicos. Entre otras, esta endeble construcción es la única vía de acceso que conecta a los pobladores con la posta sanitaria, la escuela rural Nº 212 y al escuela secundaria Nº 17, por lo que piden urgentes soluciones, ya que hasta hoy no se han producido accidentes, pero es sólo una cuestión de tiempo.

El río suele crecer de forma imprevista cuando se producen grandes precipitaciones, y de esta manera, este puente básico y primitivo, sería el primero en ceder ante la embestida de las aguas, sin él, la localidad quedaría completamente aislada. La situación es muy preocupante y todos los pobladores están necesitando que el gobierno provincial se haga cargo de garantizar la seguridad de estos habitantes que en soledad deben arreglarselas como puedan.