Las producciones agropecuarias se han profesionalizado, empujadas por el avance de esas materias primas en los mercados mundiales. Muchos chicos dejaron de serlo para ser medianos y muchos medianos quieren dar el salto para ser grandes. Pero agrandarse implica ajustarse a ciertas reglas. Horacio Cevasco sabe que no alcanza con ser efectivo en los rindes de granos, en la densidad de vacas por hectárea o en el control de las malezas. Por eso supo dar ese salto que convirtió su campo familiar en un empresa hecha y derecha: certificó su producción con las normas ISO 9001. “La certificación es consecuencia de la estandarización de los procesos internos de la firma. Es un aval, sobre todo enfocado hacia nuestros clientes, para que sepan que lo que decimos es lo que hacemos, y que los procesos productivos que llevamos adelante pueden ser auditados en sus distintas etapas, con el fin no sólo de garantizar los requisitos de nuestros clientes, sino como reaseguro de una gestión profesionalizada”, señala como algunos de los logros.

Campo certificado

En su campo de la bonaerense Rawson, partido de Chacabuco, a 180 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, Cevasco apoya su base en la producción de trigo, maíz y soja, incluyendo la de soja no transgénica, además de la multiplicación de semillas para terceros, acopio y transporte de su propia producción. Al mismo tiempo, hace ganadería de ciclo completo. En cada parte de esa producción, pudo obtener ventajas a partir de esta norma de certificación de calidad. “Los beneficios, en muchos casos, son muy difíciles de cuantificar. Podría mencionar, como básicos, un estricto control de stocks, la eliminación de duplicación de tareas, una organización más independiente de la dirección, entre otras muchas. Hoy estamos preparados para descomoditizar el negocio agropecuario”, precisó. Y destacó otros logros, como el ahorro a partir de la compra anual de combustible respecto de años anteriores y en gastos de taller, reparaciones y maquinaria no operativa, la reducción de las pérdidas de cosecha atribuibles a fallas en la regulación de la maquinaria por ausencia de controles y la eliminación de diferencias de inventario no justificables. “En este proceso hemos duplicado la superficie trabajada, hemos duplicado el stock de vientres bovinos y dotado al establecimiento de infraestructura y equipamiento para el desarrollo de dichas actividades”, remarcó. Envalentonado por este proceso de cambio que le imprime a su compañía, el productor buscará profundizar la incorporación de las Buenas Prácticas Agrícolas como modo de trabajo, certificando alguno de los protocolos de adhesión voluntaria.

Ser confiable

La Iso 9001 certifica que el campo cumple con determinados procesos frente al requerimiento de clientes. A Cevasco le permitió implementar una serie de procesos estandarizados que redundaron en una mejora productiva. “Hoy podemos garantizar a terceros (proveedores, clientes, socios estratégicos) que nuestros procesos son confiables y, por lo tanto, auditables en cualquier momento y por cualquier interesado”, se alegra Cevasco. Y nota que puertas adentro las mejoras son notables. “Hoy confío en la información con que me abastece mi equipo a la hora de tomar decisiones estratégicas. Detectar desvíos a tiempo y poder gestionarlos de manera profesional y estandarizada fue un cambio radical en su empresa acostumbrada, como muchas otras, a atajar penales”. Ese cambio tuvo un punto claro: la formación y capacitación del personal. En momentos donde el recurso humano es clave en el éxito de una empresa, Cevasco creció a partir de él. “De los diversos factores de producción, tierra, capital de trabajo, recursos humanos, hoy en día el crecimiento de las empresas está limitado por éste último”, señaló.
La certificación es una garantía de control de procesos para la producción de commodities con valor agregado, como girasol alto oleico, multiplicación de semillas, etcétera. Además, Cevasco logró estandarizar los procesos de control de cosecha, con controles periódicos y ajustes de mejoras. Por ejemplo, para controlar en forma estandarizada las pérdidas de cosecha y poder identificar las razones. En las cosechadoras, permite hacer ajustes y calibración de la máquina en ese sentido, para reducir la pérdida por cola.

Paso a paso

¿Cómo llegó a esta certificación? Con una formación universitaria alejada del campo, Cevasco buscó aplicar criterios de “empresa” en su explotación rural. Le rondaba desde siempre la idea de tener a mano información confiable para tomar decisiones y gestionar. “Siempre me preocupó la falta de información confiable para tomar decisiones y la formación de mis equipos de trabajo. Los negocios, por deformación profesional del sector, son analizados desde lo productivo y no desde lo comercial”. Reconoce que lo nuevos tiempos requieren de otra manera de comerciar. “Los grupos de productores (Crea, Aapresid) fueron una herramienta válida, pero cuando uno va en busca de la excelencia en lo que hace, hace falta ir más allá”, analiza.
El primer paso fue un mapeo de su empresa para establecer los puntos destacar y las anomalías a corregir. “Fue un diagnóstico de situación en temas vinculados a la organización interna, estandarización de procesos, autoridades y responsabilidades, entre otros aspectos. Entrevisté a gran parte del personal, además de analizar la información disponible en mi organización y la forma de gestionarla”. Con la llegada de un ojo externo, la consultora en este caso, pudo divisar las falencias. Entre esos puntos débiles, Cevasco detecto una falta de claridad en funciones y responsabilidades, ausencia de planes de capacitación para el personal (los había como esfuerzos aislados), limitada trazabilidad en los procesos productivos y en los stocks manejados. De todos modos, dice que la mayor falencia se daba en la duplicación de tareas, en la información y en lo físico. “En el plano de la información, dado que cada eslabón de la organización no confiaba en los datos que recibía del eslabón anterior (o lo que es peor, no los entendía) cada uno manejaba su propia planilla con -muchas veces-, la misma información. A nivel del flujo físico, los retrabajos para aplicaciones deficientes o, en el caso de maquinaria, repetición de reparaciones por falta de adecuada planificación o ausencia de controles, era algo común”.