Fotos Guido Piotrkowsky

Antes de visitar una granja de yacarés, las primeras asociaciones podrán ser imágenes de un cocodrilo atacando una presa, del simpático Lagarto Juancho de los dibujos animados, como así también en los zapatos, botas y carteras que se hacen con la exquisita piel. Pero el pariente argentino de este reptil tiene sus propios encantos, más que ver con su simpático tamaño, y su nutritiva carne. A este último fin se dedica Yacaré Porá, un lugar cuatro módulos de crianza con una capacidad de entre 24 mil y 30 mil animales.

Además de contemplar una ampliación a unos 40 mil animales, el fuerte consiste en la construcción de un frigorífico que contará con las normas europeas para la exportación de carne, que aporta muchas menos grasas dañinas para el corazón que la carne de vaca. Estos fines comerciales sirven entonces para solventar un propósito a largo plazo, para combatir el peligro de extinción que arreciaba sobre este tipo de caimanes. “El procedimiento de cría se basa en la valoración de los ecosistemas a trave?s de programas de usos sustentables, a partir de la cosecha de huevos silvestres para su cri?a en granjas”, explica Mauro Cardozo, responsable de produccio?n de esta granja construida sobre la costa de la represa de Yacyreta? y rodeada por montes forestales, en un marco imponente.

Bajo su liderazgo, Yacare? Pora? lleva a cabo un programa de conservacio?n y aprovechamiento sustentable de las dos especies de caimanes de la zona, el yacare? overo y el yacare? negro. Esta te?cnica se conoce como “rancheo” o ranching, avalado a nivel mundial por el Grupo de Especialistas en Cocodrilos (CSG), la Unio?n Mundial para la Conservacio?n (UICN), y la Comisio?n para la Supervivencia de Especies (SSC). A trave?s del rancheo, es posible elevar la tasa de supervivencia de los caimanes a un 80 por ciento. Esto se logra por medio de la utilizacio?n de incubadoras y el mantenimiento de los ejemplares nacidos en instalaciones especialmente disen?adas. De esta manera, es posible devolver a la naturaleza una parte de los ejemplares nacidos y destinar otra a su comercializacio?n dentro y fuera del pai?s.

“Parte de una idea simple: en la naturaleza, la tasa de supervivencia de los caimanes es muy baja. Apenas entre el 2 y el 4 por ciento de los ejemplares nacidos en el campo alcanza a cumplir su primer an?o de vida”, comenta Cardozo.

Cosecha

Mientras cientos de yacare?s nadan en los piletones, en los mo?dulos de crianza el olor a alimento es fuerte y la humedad, alta. La meta fundamental del rancheo es desarrollar y promover el equilibrio entre el aprovechamiento comercial de estas especies y su conservacio?n a largo plazo, revalorizando el recurso y su ha?bitat y generando redes de trabajo con la poblacio?n local, las autoridades gubernamentales y el sector privado. Asi?, cada huevo que se cosecha en el campo genera ventajas econo?micas.

En diciembre se inician las cosechas de huevos. “En esta etapa contamos con los datos brindados por muchos pobladores locales y personal de las estancias ganaderas, quienes suelen informarnos do?nde se encuentran los nidos, recibiendo a cambio una compensacio?n econo?mica”, sen?ala Cardozo. Asi?, la cosecha de huevos pasa a formar parte de la cadena productiva de la poblacio?n local y por ende, parte de la economi?a regional. Conservar los humedales, los caimanes adultos, y por ende los huevos, se convierte en un recurso.

Puesto que la manipulacio?n de los huevos es extremadamente delicada, los equipos de trabajo se encuentran altamente capacitados para realizar esta tarea. Los pobladores locales deben recibir capacitacio?n especi?fica. Una vez colectados los huevos, son llevados a la granja para su incubacio?n.

Precauciones

Una vez que los huevos han sido reacomodados en sus cajones de incubacio?n, cada nido es numerado y trasladado a la incubadora. Aqui? los huevos pasara?n entre 60 y 80 di?as desarrolla?ndose bajo condiciones de temperatura y humedad controladas, y protegidos del alcance de depredadores, incendios, o sequi?as. De esta manera, la tasa de eclosio?n de los huevos, que en la naturaleza es de un 30 por ciento, alcanza aqui? entre un 80 y 90 por ciento.

En los caimanes el momento de la eclosio?n es sumamente delicado. Cuando las cri?as esta?n listas para nacer, comienzan a emitir una llamada desde el interior del huevo que es respondida por la hembra, desarmando el nido y resquebrajando los huevos con sus dientes. En la granja, la eclosio?n de los huevos se realiza de forma asistida: abren delicadamente las ca?scaras con las manos.

Hay piletones con yacare?s pequen?os y otros con ejemplares jo?venes, de mayor taman?o. Aqui? son alimentados una vez por di?a con un alimento a base de pollo, pescado, y alimento balanceado; con adecuados controles sanitarios y bajo condiciones ideales de alimentacio?n, temperatura e higiene, la tasa de supervivencia de los caimanes nacidos en la granja es 50 veces superior a la tasa de supervivencia en el medio silvestre, donde son diezmados por zorros, lagartos, cigu?en?as, garzas, caimanes adultos, incendios, heladas o el drenaje de humedales.

Luego de 10 u 11 meses de crianza en la granja, es posible contar con una cantidad importante de caimanes, una parte de la cual es devuelta a la naturaleza siguiendo los planes regulares de liberaciones. La otra parte puede ser destinada a su comercializacio?n dentro y fuera del pai?s.

Liberaciones

Una vez al an?o se realizan las devoluciones programadas de caimanes a su habitat, a partir de la informacio?n obtenida por estudios cienti?ficos en relacio?n al comportamiento de los caimanes en el medio sil- vestre, sus tasas de supervivencia, maduracio?n y mortalidad, y su densidad poblacional. La adaptacio?n de estos ejemplares al medio silvestre es inmediata, y por su desarrollo corporal, mayor que el de animales de igual edad, pero nacidos y desarrollados en el campo; son altamente resistentes a las adversidades del clima y al ataque de los depredadores.

Desde 2008, Yacaré Porá hace liberacio?n de juveniles, con amplia repercusio?n regional y nacional. La conservacio?n de los caimanes une e identifica a los que forman parte de este emprendimiento, a los propietarios de tierras y a los pobladores locales. El equilibrio entre conservacio?n y produccio?n como nuevo eje. Para terminar, nos ofrecen empanada de yacare?. Es rica, la carne es parecida a la del pollo. Buenas razones para volver a probarla.