Cada vez que ocurre un robo de caballos ocurre esto: la gente sale a prowwwar y los funcionarios salen a prometer. Una de las últimas promesas ocurrió, casualmente, donde ocurrió el último gran robo: Cañuelas. Ayer cortaron los alambres de “La Martina Polo Ranch”, la estancia propiedad del polista Adolfo Cambiaso, ubicada en la localidad de Vicente Casares, partido de Cañuelas.

La madre del actual tricampeón de polo confirmó el hecho: “Los roban para matarlos, van al frigorífico”, dijo Martina de Estrada. Y no se equivoca. Porque los caballos robados ya tienen destino. A pesar de no ser productor de carne equina (como sí lo son Francia y Polonia, que desarrollaron una especie de feed lot de caballos), nuestro país es el principal proveedor de carne de caballos para Europa, en un podio que comparte con Brasil y México. Alemania, Bélgica y Rusia son los principales compradores de los equinos de este lado del mundo.

Según confirman sus familiares, los caballos podrían haber sido llevados hacia la zona de Virrey del Pino, en La Matanza, otro distrito caliente para el robo de caballos, pues el cuaquerismo no discrimina; le da lo mismo robar yeguas pura sangre de Cambiaaso o caballos que tiran del carro de los cartoneros.

En 2011 la familia Cambiaso ya habría sufrido hechos similares en la estancia “La Dolfina”. Y durante el año pasado lo sufrieron en varias oportunidades, el más similar fue en mayo del 2013 donde se llevaron seis caballos de pura sangre de carrera. Los Cambiaso denunciaron el hecho en la comisaría de Máximo Paz. Las autoridades de la Jefatura Departamental de Cañuelas y de la Superintendencia de Delitos Rurales de la Policía Bonaerense radicada hace pocos meses en Cañuelas tomaron la investigación.

Marcial Socas, uno de los dueños de los animales, declaró a un noticiero de televisión abierta: “Es difícil la situación con la poca cantidad de móviles policiales que hay” pese a contar en la zona con la Superintendencia de Delitos Rurales que se inauguró hace meses incluyendo un helicóptero. Y agregó “recorro la villa y alrededores durante días para ver si los encuentro” dando reflejo de la zona cercana donde se llevan según creen sus animales.

Como son usuales los hechos de cuaquerismo en el partido de Cañuelas, el concejal Maximiliano Mazzanti (FPV) elevó al Concejo Deliberante local un proyecto de ley para crear un cuerpo de baqueanos para trabajar en conjunto con la policía, para dar con los atajos y caminos ocultos por los cuales escapan quienes roban caballos.

Lo raro es que el gobierno local ya había impulsado la creación de la Subjefatura de Seguridad Rural, ubicada sobre la ruta 205. Y a finales del año pasado se puso en órbita la Superintendencia de Delitos Rurales, con jurisdicción en toda la Provincia. Pero parece que nada alcanza cuando los acopiadores de caballos se ponen los guantes, el antifaz y salen a golpear.