El ministro de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiavelli, inauguró cuatro nuevos puntos verdes móviles, que se suman a los dos fijos ya existentes, y que recorrerán las 15 comunas porteñas de manera rotativa, con el objetivo de que los vecinos acerquen exclusivamente aparatos electrónicos y aceite vegetal en desuso y reciban a cambio información sobre cómo reciclarlos.

Las estimaciones oficiales calculan que en Argentina cada año se descartan 290.000 toneladas de aparatos electrónicos en desuso, cuyos materiales son reciclables en un 90%. La Ciudad recicló casi 15 toneladas de aparatos electrónicos en desuso el año pasado.

Cada litro de aceite vegetal desechado contamina hasta mil litros de agua. En dos años se recuperaron 10 mil litros de aceite usado, con lo cual se evitó la contaminación de 10 millones de litros de agua. El consumo total de aceites en la Ciudad supera los 61 millones de litros al año.

Los móviles que recorrerán la Ciudad poseen ventanas diferenciadas para que los vecinos reciclen directamente en cada una de ellas, previo consultar el cronograma de su respectivo recorrido diario (estarán hasta tres horas en cada lugar) en el sitio web de la Agencia de Protección Ambiental: www.buenosaires.gob.ar/agenciaambiental/cronograma-de-puntos-verdes-moviles.

Los dos “puntos verdes especiales” en la Ciudad, lugares donde se reciben aceites vegetales usados, aparatos de informática o comunicación y pequeños electrodomésticos para su reciclaje, están en Avenida Patricias Argentinas y Roentgen (Parque Centenario) y en plaza Arenales de Villa Devoto, en Mercedes y Nueva York, y están abiertos de miércoles a domingo de 9 a 12 horas.

La recolección de aceites usados se destina a la Asociación Civil de Lucha contra la parálisis Infantil (ALPI), que recauda fondos transportando y comercializando los desechos para que sean reconvertidos en biodisel y, según Macchiavelli, en una segunda etapa ese biodisel se reutilizará en los vehículos y patrulleros de la policía de la Ciudad.

Se calcula que los restaurantes porteños generan más de 1,3 millones de litros de aceites usado por año y si ese material se desecha en los desagües, en la tierra o en cestos de basura se contamina el suelo, el agua y los conductos subterráneos de la Ciudad, indicaron fuentes oficiales.

Otro de los daños que ocasiona el incorrecto desecho de aceites es que tapan los desagües pluviales y cloacales, además de promover el crecimiento de la población de insectos y roedores e impermeabilizar pozos ciegos y obstruir la absorción de líquidos. Cuando llegan a los ríos impiden el paso de la luz solar y el oxígeno lo que aumenta la mortandad de la flora y la fauna acuática.

“Los metales como el aluminio, el cobre, el oro y la plata pueden reciclarse y esto disminuye el impacto ambiental de la minería a cielo abierto y también pueden recuperarse los plásticos”, detalló Macchiavelli.

El ministro anunció también que la próxima semana el gobierno porteño presentará un proyecto de ley ante la Legislatura para el tratamiento de reciclaje de pilas, que “representa una deuda en materia ecológica”.