La represa Salto Grande modificó el medio ambiente, tanto del lado uruguayo como argentino. Días atrás, un grupo de cuatro pescadores entrerrianos que estaban a punto de comenzar a pescar, como es costumbre en la costa y cuando entraban a un arroyo descubrieron que se habían quedado varados cientos de peces, a los que trasladaron en redes hasta el río, salvándoles la vida.

El hecho sucedió cerca de Concordia en un lugar conocido como “Tortuga Alegre”, en momentos en que este grupo de amigos comenzaba con los preparativos de la pesca, la represa Salta Grande, abrió las compuestas, originando una bajante inmediata del nivel del agua en los cauces que se hallan arriba de la represa. Los peces que estaban en el Arroyo Ayuí quedaron varados, sin posibilidad de retomar el río.

Los pescadores, abandonaron su idea original y actuaron rápidamente, tenían poco tiempo. Los peces, cientos de ellos, tenían muy poca agua y buscaban desesperadamente una salida que no existía.

Con la ayuda de una red y su canoa, trasladaron a los peces en varios viajes hasta llegar al río, y salvarles de esta manera la vida.

Las enormes variaciones del caudal hídrico son conocidas en la zona. Vecinos de Salto (Uruguay) denuncian que debido a este fenómeno la costanera de la localidad se está erosionando. El Diario Río Uruguay, también informa que la misma situación de vive en diferentes zonas de la costa entrerriana, uno de los pescadores que participó de este salvataje a los peces afirmó que “la represa pone en riesgo la riqueza ictícola del río y que con el cierre y apertura de las compuertas se está socavando la zona de barrancas a orillas del río”

Las continuas variantes en el caudal del río, producto del accionar de la represa, afectan al medio ambiente y a los seres vivos que viven dentro de él. Desde el año 1979 cuando la primera turbina comenzó a producir energía, las voces en contra de este complejo hidroeléctrico no dejaron de expresarse, para muchos fue un gran alivio para nuestra red de energía, pero para los ecologistas, un retroceso ya que es el hombre quien controla el lecho del río y no la naturaleza con sus sabios ciclos, como debería ser.