Lenta pero progresivamente la agricultura familiar y la agroecología van cambiando hábitos, en Chivilcoy (Buenos Aires), pequeños productores y familias con huertas hogareñas concurren a la feria “De la huerta a la mesa”, todos los viernes en el centro de la ciudad para vender su producción orgánica. La concurrencia de vecinos aumenta semana a semana lo que demuestra el interés por mejorar la alimentación.

Básicamente lo que los vecinos buscan es comer mejor y tener una alternativa para no caer en las frutas y verduras de las cadenas de supermercados, donde la calidad de su manufactura es dudosa y la posibilidad de comer alimentos contaminados con agrotóxicos se convierte en una posibilidad muy real. Por esta razón, en los patios de las casas y en terrenos donde antes había baldíos es común ver huertas orgánicas que vecinos y familias cuidan con dedicación.

La feria de Chivilcoy marca una tendencia hacia los métodos de cultivo y cosecha naturales, que también se puede ver en Las Flores con su feria agroecológica que se hace todos los sábados en la plaza del pueblo. Una de las claves por las cuales los vecinos se acercan a estas ferias es el costo, la producción se hace a pocos metros de la boca de venta y la cadena de traslado desaparece, algo que en las cadenas de supermercados encarece los productos frutihortícolas.

El éxito de la Feria de de Chivilcoy, provocó que la Municipalidad se hiciera eco de esta necesidad vecinal y ahora se presentará los miércoles en un barrio populoso. “Los miércoles, esta misma feria ‘De la Huerta a la Mesa’ estará en el CIC del FONAVI de 9 a 12. Es una comunidad muy grande que nos lo pidió” y la funcionaria aseguró que “es otra forma de comprar, ya que es del productor al consumidor porque son productos recién sacados de la huerta, por personas que hicieron el curso de manipulación de alimentos y con el monotributo social agropecuario, así que están en la formalidad”, declaró al Diario La Razón de Chivilcoy la Directora de Producción municipal  Cristina Dell’Immágine.

Los propios vecinos son los protagonistas de esta movida orgánica, ya que ellos son los productores pero también son los que consumen la producción. “No uso pesticidas ni químicos, con lo que produzco dulces y conservas, tengo pepinitos, dulce de ciruelas, de higo, frutas de estación. Se consumen frescas o se hacen conservas”, cuenta su experiencia Tina Cáceres. “Comencé con esta actividad porque quería comer sano así que empecé con la huerta orgánica. Uno siembra y cuando se cosecha, sobra. Para poder conservar aprendí a hacer dulces y las conservas saladas”.

La feria también tiene un lugar para la cerveza artesanal, libre de químicos industriales. Alejandro Calabrese es el encargado de producirla y venderla, “es cien por ciento natural sin aditivos ni conservantes. La presentación es en porrones y el alquiler de choperas”. Este técnico en Gastronomía, conocedor del circuito de los alimentos, resume los beneficios de la feria para la comunidad: “Lo bueno de la feria es la venta directa, por un lado la persona que labura su producción y del otro lado, el cliente. Aquí logramos un precio mucho mejor que lo que puede ser en una góndola donde, por ejemplo, al dueño de un tambo le pagan muy pocos pesos por litro de leche que produce, luego encuentra el sachet a más de 20 pesos. En lo artesanal, el cliente sabe que lo hizo alguien con muy buena calidad, que cuida la materia prima que muchas veces la saca de su propio hogar, quinta o jardín así que termina siendo algo mucho más natural. Hoy, conseguir un kilo de zapallitos a 6 pesos, como lo venden acá, es muy difícil

Frente a un mercado cada vez más estandarizado en cuestión de precios que ofrece productos que son cultivados en plantaciones regadas con agrotóxicos que tiene una consecuencia directa en la baja calidad de las frutas y verduras -además de dañar la salud-, las comunidades comienzan a organizarse para abastecerse de productos orgánicos cultivados bajo los conceptos de la agroecología, que se va convirtiendo además en una real fuente de ingresos para numerosas familias en todo el país.