“Llegamos con mis padres desde Malvinas –dice James Lewis a El Federal- en 1954, fuimos en barco desde Malvinas hasta Punta Arenas (Chile) y luego en micro hasta  (Río) Gallegos y desde allí unos amigos nos llevaron a Puerto Santa Cruz.”
James, que es una de las personas más conocidas en la Patagonia, tenía tres años cuando sucedió lo que cuenta. Pero hay algo que no pudo borrar de su pensamiento y es que “vimos un caballo blanco que tenía atrapada la pata en un guardaganado. Todo el micro bajó a ayudar. No me acuerdo si lo lograron rescatar. Sólo tengo esa imagen”, dice y añade que él nació en Malvinas, que sus abuelos fundaron la estancia La Lochiel de Camarones (Chubut) en más o menos en 1890, era tropero, iba arriando caballos, tendría unos 20 años. Es justo donde empieza el Corredor de la Ruta Azul. Su padre combatió en la segunda guerra mundial y al finalizar volvió para trabajar en Malvinas, a donde también llegó su madre que se había desempeñado como enfermera en la guerra, se conocieron, se enamoraron y nació él.
James conoce todas las historias y para comenzar un recorrido por Puerto Santa Cruz, donde habitan seis mil almas, su arquitectura es un relato visual de los primeros años.
“La primera casa fue de la familia Rucuad y data de 1874, antes de la fundación del pueblo, que era territorio nacional y se constituye como ciudad en 1878”, dice con precisión.
Frente a la costanera que luce de estreno con las farolas y la cinta asfáltica perfecta, hay una casa sencilla de paredes de chapones unidos, pintados de color celeste claro y el techo de chapa también lisa, es de color crema. “Esa casa se veía desde los barcos que se acercaban a la costa. Y había otra más, de la misma época, y dicen que fue un hombre que trabajaba en la costa quien, una noche en un boliche durante una visita del músico (Horacio) Guaraní le cantó una letra que dice: El caserón, refugio del amor… En realidad se trata de la famosa canción Puerto de Santa Cruz, (tan lejano y querido). Guaraní le puso música y la hizo popularmente conocida. ¡Es de aquí!, dice con orgullo James.
El recorrido por las calles conduce hasta la esquina de Roca y Piedrabuena, donde está hoy una agencia de autos, fue la casa que perteneció a Braun Menéndez y en la esquina de Frank y Lewis también hay una casona donde se radicó el primer matrimonio celebrado aquí cuando aún era territorio nacional. Eran Maximiliano Clemente y Mansilla. Lo cierto es que todos recuerdan la casona porque en sus sótanos, el matrimonio refugió huelguistas perseguidos por el coronel Benigno Varela, aquel que llegó a la Patagonia y dirigió y protagonizó la masacre de un millar de peones rurales, que hicieron una huelga entre la primavera verano de 1920 al 21 y que se conoce como “La Patagonia Rebelde” que publicó en forma de investigación, el historiador Osvaldo Bayer y que luego se filmó en una película histórica.
“La chapa acanalada es de Inglaterra, los barcos llegaban a Puerto Santa Cruz repletos de insumos, hasta carbón galés, traían, descargaban todo y se iban con la lana de oveja y la carne que faenaba el frigorífico Armour, que fue el más grande de los cuatro que trabajaban en el litoral marítimo del sur patagónico. Estaba ubicado en la confluencia de la Punta Beagle, donde se unen los ríos Chico y Santa Cruz.”
Otra familia muy antigua fue la de Elvira Victoria, y la casona donde vivió esta familia se puede recorrer también dentro del circuito del pueblo. El primer hotel fue el Hotel Comercio, es emblemático, en pleno centro sigue en pie, mantenido tal cual y hoy hasta tiene un café con wifi.
Mientras camina, James recoge las botellas de plástico, bolsitas o papelitos que empañan la perfecta visión que brinda el pueblo.
Desde la entrada a Puerto San Julián, como en casi todos los pueblos y ciudades de la Argentina, el predio de la Sociedad Rural es una de las primeras instalaciones que se observan, data de 1930, sin embargo, aquí, hay otra y es la Escuela de Equitación Municipal, donde se brindan esparcimiento y clases de equinoterapia. Una distinción. James, sigue comentando y a raíz del volcán Puyehue, que lanzó sus cenizas y afectó a una parte de la Patagonia, recuerda las del Hudson de 1991, que llegaron hasta Puerto Santa Cruz. “Esta vez no, está fresco, pero tenemos muy lindos días”, dijo mientras lamentó el desastre.
Faltan los museos y, por sobre todo, la costanera que muestra en la playa, barcos encallados en donde cada uno guarda secretos de historias del lugar. Mientras tanto, el jueves de la semana pasada, los popes del turismo de la Ruta Azul se hacían eco de un pedido de Río Gallegos, al reunirse durante dos jornadas para la puesta a punto de este Corredor. Y se integraría, entonces la pinguinera de Cabo Vírgenes, que es una reserva provincial, ubicada en el extremo continental del mapa argentino, justo, justo donde inicia su recorrido la mítica Ruta Nacional 40.