Lejos de poder detener la suba de los índices inflacionarios, la Argentina se encuentra registrando alzas mensuales de un 3,0%, con un incremento interanual en el Índice de Precios al Consumo mayores al 50%, según las cifras del INDEC.
Estas cifras golpean directamente al desarrollo económico nacional y a todos los sectores productivos de la industria. En este contexto es un desafío para las familias acercarse a las góndolas de supermercados, donde comprar lo justo y necesario se hace cada vez más costoso; ni hablar de la adquisición de una vivienda propia o un automóvil 0 km.

Teniendo en cuenta los valores de venta de los vehículos, el combustible, las pólizas de seguro y los gastos post venta, la compañía Scrap Car Comparison situó en un informe actualizado a la Argentina como el segundo país más caro para la mantención de un vehículo a nivel mundial. Se estima que un ciudadano promedio necesita alrededor de un 500% de su salario anual para la adquisición y mantención de un 0km.

El incremento desmedido en los precios de los automóviles a estrenar y usados es notable, con cotizaciones en el mercado del doble del valor con respecto al mismo período del año anterior. Si en julio de 2020 un auto usado cotizaba en el mercado alrededor de unos $500.000, hoy ese mismo automotor se encuentra valuado en $1.000.000. Las actualizaciones mensuales de estas cifras generan paralelamente una suba de las pólizas de seguros, el gasto de mantenimiento mensual más costoso.

Este contrato contra accidentes es obligatorio para circular dentro del país, teniendo que contar con un seguro mínimo de responsabilidad contra terceros. De manera adicional a lo que exige la Ley Nacional de Tránsito, el usuario puede optar por una póliza más completa, contra robos, incendios, destrucción total y otros siniestros que se puedan presentar. Las aseguradoras confeccionan sus tarifas teniendo en cuenta múltiples factores, como las estadísticas e historial de siniestros en la zona de circulación, el valor del automóvil y los impuestos vigentes.

Los valores se ajustan según valores inflacionarios, aumento de repuestos, costos de mano de obra, reparaciones y el valor del vehículo en el mercado. Debido a estos factores, en los últimos meses, los seguros aumentaron un 25%, llegando a valores elevados, difíciles de afrontar.

La Asociación de Compañías de Seguros (AACS), confirmó a través de declaraciones de su presidente Gonzalo Santos Mendiola, que “es verdad que aumentaron las cuotas mensuales de los seguros, pero eso se viene como consecuencia del incremento del precio de los autos, de la devaluación y, en algunos casos, de incrementos impositivos. Mendiola aclaró que “también influye en el precio del seguro el aumento de la frecuencia siniestral, que este año ya alcanzó los niveles pre cuarentena”.

Sumando los aumentos porcentuales desde hace un año, el dueño que pagaba hace unos meses $3.000 por su seguro automotor, hoy puede estar pagando cerca de $6.000. Ante este aumento excesivo las empresas de este segmento prometen resarcir con algún beneficio extra, aunque la situación no parece muy alentadora para los propietarios.