Se trata de una ordenanza aprobada en las últimas horas, impulsada por la edil Natalia Vallejos, que detalla: “La elefanta Pelusa fue el monumento al maltrato animal: padecía una enfermedad en sus patas traseras desde 2014, producto de la desidia que sufrió durante muchos años y murió la noche del 4 de junio de 2018 tras ser sedada para evitar que sufriera debido a que su cuadro era irreversible”.

Los especialistas que la asistieron en sus últimos días, integrantes de la Fundación Franz Weber, con Scott Blaise al frente, explicaron que “este es el resultado del cautiverio: cincuenta años en este espacio que es completamente insuficiente ya que no permitió la estimulación física, psicológica ni emocional”.

Blaise sostuvo que “el deseo egoísta de querer ver animales en un zoológico, es lo que causa situaciones como ésta y no sólo con elefantes, hay muchos animales sufriendo en cautiverio”.

El 4 de junio de 2018, con 52 años Pelusa se tendió en el suelo, tras estar parada dos años ya que el problema en sus patas le impedía echarse, y con orden judicial se procedió a sedarla para que su agonía fuera menos dolorosa.